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Grave
El nuevo juez de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, fue agredido a poco de asumir por un grupo de ahorristas que realizaba un escrache en la puerta principal del Palacio de Justicia. Es la segunda vez que manifestantes atacan a un juez. Antes les sucedió a Juan Carlos Maqueda y su esposa. Ayer, los ahorristas persiguieron en la calle a Lorenzetti, lo insultaron y golpearon. La Policía debió acudir en su socorro. Es muy grave la repetición de violencia con los magistrados. Hasta hace poco, los escraches eran protagonizados por grupos radicales y sólo estaban dirigidos a militares. Ahora, peligrosamente, parecen haberse generalizado. Lo irónico del caso es que Lorenzetti todavía no votó ni a favor ni en contra de la pesificación.
Ricardo Lorenzetti recibe el saludo de dos capas geológicas del máximo tribunal: Eugenio Zaffaroni, que entró de la mano del nuevo régimen, y Antonio Boggiano, que se va por la misma vía.
En la primera línea de invitados se acomodó la juez de la Corte Internacional de La Haya, Carmen Argibay (vino a pasar las fiestas), que deberá hacer lo mismo el próximo 3 de febrero. También se ubicaron amigos y familiares del santafesino.
• Elogio
Muy cerca, se situó Juan Carlos Blumberg, quien apoyó la designación y tuvo palabras de elogio sobre el nuevo juez: «Lorenzetti es un hombre íntegro y joven», dijo. Y anticipó que le hará llegar al magistrado la propuesta de la fundación que lleva el nombre de su hijo asesinado «para colaborar con la Justicia».
La presencia del ingeniero, quien desde la muerte de su hijo se constituyó en un fuerte referente social en la lucha contra la violencia y la inseguridad, provocó que familiares de Lorenzetti se acercaran a saludarlo e incluso se tomaran fotografías con él.
Lorenzetti apareció como candidato luego de que el juez Adolfo Vázquez abandonara su silla, denunciando « persecución ideológica» de los diputados que lo llevaron a juicio político.
Terminada la ceremonia, el abogado santafesino se trasladó a un salón contiguo para recibir el saludo de todos los invitados. Hoy intervendrá por primera vez en un acuerdo de la Corte -el último del año, antes de la feria judicial- donde los jueces supremos decidirán acatar una orden de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que declara imprescriptible la causa del asesinato de Walter Bulacio. El Tribunal aceptará esa directiva, pero es muy posible que uno de los ministros en su voto exprese el desacuerdo con la calificación: diría que no se trata de un delito de lesa humanidad, sino de un delito común.


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