28 de noviembre 2003 - 00:00

Lo que le faltaba a Moliné

Si el juez Eduardo Moliné O'Connor debió batallar con un Senado parcial, deberá enfrentar ahora a una Corte que tiene como presidente nada menos que al polémico supremo Eugenio Zaffaroni. El novicio cortesano fue designado ayer por el Tribunal de conjueces que deberá juzgar los planteos de Moliné que objetó la suspensión que le aplicó el Senado y reclamó el apartamiento de la esposa del Presidente, la senadora Cristina Fernández de Kirchner.

Difícil es rehuir el interpretar que la elección de Zaffaroni es un gesto político que tiene como destino el Ejecutivo, y también al mismo Moliné. Podría pensarse que el suspendido juez supremo ahora sí tiene todos los caminos cerrados en sus intentos de mantenerse en el Tribunal. Aunque para ser justo, válido es señalar que el jurista con un mes como juez de la Corte (asumió el 31 de octubre) siempre se pronunció contra el enjuiciamiento de los magistrados por el contenido de sus fallos. Y, además, el de Zaffaroni es sólo uno de los nueve votos que tiene el Tribunal compuesto por los presidentes de las cámaras federales de todo el país.

Estos conjueces fueron quienes ayer aceptaron la excusación de todos los actuales integrantes de la Corte para intervenir en el caso Moliné O'Connor, excepto la de Zaffaroni, porque el juicio político en contra del suspendido ministro se inició antes de que el penalista ingresara al Alto Tribunal.

Ahora la Corte de conjueces, ingresará en el análisis del planteo de Moliné, esto es, la suspensión dispuesta por el Senado y la recusación contra la primera dama.

Una definición sobre el tema podría demorarse una semana más, porque los conjueces aún no tienen en su poder el dictamen del procurador general, Nicolás Becerra, paso previo a un pronunciamiento definitivo sobre la cuestión.

En relación con el planteo por el rechazo de la recusación de Fernández de Kirchner, los conjueces podrían resolver que es un tema cuyo tratamiento queda circunscripto a otro poder del Estado y por lo tanto «no deben inmiscuirse».

• En duda

Sucede que, por su condición de senadora, Fernández cumple el rol de juez en el proceso parlamentario a Moliné, que puso en duda la imparcialidad de la legisladora porque el presidente Kirchner motorizó la renovación de la Corte a través del juicio político. En esa línea de razonamiento, Cristina de Kirchner tendría un interés directo en el resultado del juicio político, que podría culminar con la destitución de Moliné.

Los conjueces que intervienen en el caso son los presidentes de las cámaras de apelaciones de Corrientes,
Jorge Morales; de La Plata, Román Frondizi; de Córdoba, Alejandro Mosquera; de Posadas, Mirta Tyden de Skanata; de General Roca, Arturo Pérez Petit; y de Comodoro Rivadavia, Javier Leal de Ibarra; y de Casación Penal, Gustavo Mitchell.

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