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Nazareno dejará en noviembre presidencia de la Corte Suprema
Julio Nazareno reveló ayer que está dispuesto a dejar la presidencia de la Corte Suprema cuando se renueven en noviembre los cargos en el cuerpo. En diálogo con periodistas, también postuló para ese lugar a su vice, Eduardo Moliné O'Connor. Aunque algunos de sus pares le habían pedido que guardara silencio, Nazareno no pudo evitar relacionar los pedidos de juicio político en su contra con la pesificación de los depósitos. "Cada vez que está por salir un fallo redolarizador, hay un pedido de juicio político", atacó.
«Por ahora, no me voy», afirmó Nazareno, para despejar los insistentes rumores que sobre el filo del mediodía daban por segura su renuncia como miembro de la Corte, en un momento clave ya que el Congreso acumula denuncias en su contra, donde tanto oficialismo como oposición estrechan filas para producir su alejamiento.
Con un habano en una mano y un rosario en la otra, Nazareno reconoció que tuvo que «volver a rezar» y recordó que el año pasado el juicio político era contra toda la Corte, mientras que ahora «soy yo solo». ¿Víctima o héroe? Así sostuvo que, «en realidad, primero fue en contra del doctor (Carlos) Fayt, ahora es contra mí. Ahora todos presentan pedidos de juicio político», considerando como obvia la nueva moda legislativa.
En el brindis con la prensa, no faltaron alusiones a la intención de su par Juan Carlos Maqueda de removerlo en su cargo, así como tampoco al mensaje por cadena nacional que dio el presidente Néstor Kirchner instando al Congreso a avanzar en juicio político para alejarlo del tribunal. De producirse la destitución, el presidente de la Corte quedaría sin poder acceder a su pensión, que hoy es de 10 mil pesos.
El riojano hizo hincapié en que la Corte «siempre apuntó con sus fallos a ayudar al gobierno y a contribuir con la gobernabilidad», y agregó que, como cabeza del Poder judicial, tiene «33 por ciento del poder» del Estado.
También recordó que al sacar el fallo de San Luis por el que ordenó la restitución de un depósito en dólares a la provincia, y el de la restitución del 13 por ciento a los estatales, no impusieron tiempos ni modos de pago sino que dejaron en manos de los otros poderes la forma de implementarlo. Lo que revela que, en el fondo, no hay grandes diferencias con el otro trío ( Maqueda, Boggiano y Belluscio) que hoy parece responder al oficialismo ejecutivo.

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