El fiscal del caso por supuestos sobornos en el Senado, Eduardo Freiler, será promovido a juez federal por el gobierno de Néstor Kirchner, aunque no será, precisamente, un premio por la tarea que desempeñó en la causa. Freiler concursó para ser juez y también camarista. Salió primero en ambas compulsas; sin embargo, se lo designaría juez, a pesar de que la silla que apetecía el fiscal en la Cámara Federal continúa vacante, y era el verdadero trofeo en disputa.
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Se sospecha que este cargo en segunda instancia pasará a manos de Daniel Morin, el fiscal Anticorrupción, muy cercano a Gustavo Béliz. Es decir que Freiler recibirá, en todo caso, un premio consuelo para que el Ejecutivo pueda favorecer, de manera indirecta, a un abogado ligado al ministro de Justicia Béliz y cuyos antecedentes técnicos no parecen demasiado sólidos. La jugada se completaría con el nombramiento de otros magistrados allegados a Béliz, postergando a quienes sacaron mejores puntajes en los concursos. Se desnaturalizaría así la promesa de conformar un fuero federal independiente.
Anoche, la Secretaría Legal y Técnica estaba terminando de analizar los pliegos de designación de magistrados que serán remitidos en las próximas horas al Congreso. Si bien el Senado recién tratará los diplomas en agosto, cuando finalice el tradicional receso de invierno, la promoción de Freiler -decidida hace meses-llegará en un momento clave: justo después de que la Cámara Federal volteó los procesamientos dictados por Rodolfo Canicoba Corral al ex jefe de la SIDE Fernando de Santibañes; los senadores con mandato cumplido José Genoud (UCR-Mendoza) y Marcelo Emilio Cantarero (PJ-Salta); más el autodenominado «arrepentido» Mario «Tato» Pontaquarto.
• Perseverante
Freiler fue uno de los principales sostenes de la investigación, aun cuando estaba a punto de ser archivada, tras el dictado de falta de mérito sobre varios senadores sospechados. El fiscal siguió manteniendo la lupa en el caso, a la caza de nuevos elementos, hasta que apareció Pontaquarto en diciembre y se autoincriminó, previa entrevista contratada por la revista «TXT».
Hasta el lunes, el ascenso de fiscal a juez pareció un premio consuelo para Freiler. No obstante, a partir del fallo de los camaristas Martín Irurzun y Horacio Vigliani, el cambio de destino podría transformarse en un «castigo» para la causa por los presuntos sobornos de 2000, ya que saldría del medio el fiscal que más se comprometió con el tema.
El diploma de Freiler llegará, casi con seguridad, en el mismo paquete que traerá otros nombramientos como el de Morin o el de Ariel Lijo, actual secretario de Cámara Federal, muy ligado a Gabriel Cavallo (el juez que dictó la falta de mérito a los senadores acusados) y a María Luisa Riva Aramayo, en cuyo juzgado laboró. De manera directa o indirecta, Lijo y Morín están vinculados con el affaire que volvió a manos de Rodolfo Canicoba Corral para rehacer la pesquisa, a pedido de los camaristas. El fiscal Anticorrupción resultó fundamental en los trámites judiciales posteriores a la irrupción pública de Pontaquarto.
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