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Se une la oposición en denuncia a la SIGEN
Es allí donde la SIGEN hace, quizás, una de las denuncias más graves sobre este proceso, aunque inexplicablemente la realiza varios meses después de haber tenido la información. En la documentación solicitada al Enargas por la Sindicatura hubo serios faltantes: «No consta en el acta de apertura de la licitación el detalle de los montos de las ofertas presentadas. Tampoco existe en el expediente un informe técnico que pondere las ofertas y justifique la elección de la empresa Constructora Norberto Odebrecht SA», dice el informe.
Pero no es lo único: «No consta que se haya invitado a la empresa Camargo Correa SA a participar en la ronda de negociación para una rebaja de la oferta», continúa. Téngase en cuenta que precisamente en ese momento fue cuando TGN observó que las obras no podrían realizarse de acuerdo con el presupuesto inicial y el gobierno insistió en la necesidad de concluirlas cuanto antes en un intento por calmar la crisis energética.
Por eso es que la SIGEN se ataja: «Si bien el ente regulador recomienda la aprobación de la contratación por razones de criticidad en el plazo de construcción del gasoducto, no consta la existencia de un informe circunstanciado que avale la razonabilidaddel incremento del costo de la obra en u$s 34 millones».
Rodolfo Terragno, Ernesto Sanz y el socialista Rubén Giustiniani acusan entonces a la SIGEN de no alertar sobre los presuntos sobreprecios que se iban a pagar para la ampliación del Gasoducto del Norte. En realidad, el problema es que la Sindicatura no informó «a tiempo» al gobierno no sólo de los sobreprecios detectados sino también de las deficiencias en los controles del Enargas sobre la contratación de las obras.
Ese informe fue realizado sobre datos aportados por el Enargas que fueron considerados, en muchos casos, insuficientes. El 2 de enero de este año, la Sindicatura puso en conocimiento del Enargas una versión preliminar del informe para que, como auditado, presentara su descargo.
Esto significa que la SIGEN, incluida en esto Alesandra Minniceli, esposa de Julio De Vido y segunda del síndico general, Claudio Moroni, sabía de las irregularidades desde el año pasado, cuando comenzó a elaborar el informe.

