8 de enero 2004 - 00:00

Secretaria Gladys reta a Pontaquarto a un careo

El juez Rodolfo Canicoba Corral ya está pensando en procesar a varios de los imputados en el caso de las coimas en el Senado sobre la base de la declaración del arrepentido Mario Pontaquarto, pero no le será fácil llegar a esa resolución. Pese a la desventaja jurídica a la que se expone, Gladys Motta, la secretaria de Fernando de Santibañes, sorprendió al desafiar al arrepentido a un careo. Pontaquarto como imputado puede mentir y Motta como testigo no, pero ésta quiere defender la veracidad de su declaración. Además, está la presentación de De Santibañes, que planea mostrar un minucioso informe de las operaciones reservadas contra el terrorismo y el narcotráfico que probaría que el dinero del supuesto soborno no salió de la SIDE.

Sorprendió ayer Gladys Motta al juez Rodolfo Canicoba Corral, con un desafío directo al arrepentido Mario «Tato» Pontaquarto. La secretaria de Fernando de Santibañes le pidió al juez que ordene un careo para «desenmascarar a este personaje».

Pocos pensaban que la leal empleada del ex banquero osaría a requerir una medida de este tipo, porque está en clara desventaja jurídica ante Pontaquarto, quien, en su calidad de imputado, puede mentir. Sin embargo, al hacerlo, Motta dio una señal explícita en defensa de la veracidad de su testimonio.

Pero ocurre que en el juzgado de Canicoba Corral ya evalúan en denunciar a la mujer por «falso testimonio». En rigor, la idea ronda en la cabeza de los fiscales el mismo día en que Motta declaró, pero ayer cobró mayor fuerza cuando Héctor Icazuriaga (el nuevo «señor 5») hizo llegar un informe de la SIDE que detalla que en el «sector cinco» -donde se ubica el despacho del jefe de los espías- «no hay ninguna telefonista que se llame Gladys».

El lunes, cuando declaró, los fiscales le exhibieron a Motta un supuesto registro de la SIDE -en realidad, se trata de un papel sin membrete-, que fue aportado por Sergio Acevedo con fecha del 22 de agosto 2000, en el que se detalla el ingreso en la central de inteligencia de Pontaquarto recibido por una persona llamada Gladys. La secretaria de De Santibañes negó que se tratara de ella y creyó que podía ser una de las telefonistas. Pero, según la SIDE, en ese sector «no hay ninguna Gladys».

Seguramente, si se admite el careo, éste será uno de los flancos por donde atacarán los fiscales Eduardo Freiler y Federico Delgado, en busca de quebrar el testimonio de la legendaria secretaria de De Santibañes.

Por el contrario, Motta considera más importante desmoronar ante el juez la versión de Pontaquarto, que la sindicó como la mujer que el 18 de abril (en la previa de la aprobación de la Ley de Reforma Laboral) le entregó los 5 millones de dólares-pesos que fueron utilizados para pagar la coima a los senadores justicialistas que la votaron.

• Carta manuscrita

Sobre esta cuestión quiere confrontar Motta con el «valijero» Pontaquarto y así se lo hizo saber al juez en una carta manuscrita de una carilla y media que hizo llegar al juzgado por intermedio de un hombre que se identificó como su sobrino: «Es para terminar de una vez con todas con las absurdas referencias que él (Pontaquarto) realiza sobre mi persona», escribió la secretaria en la misiva que lleva su firma y su número de documento, cuyos párrafos sustanciales este diario detalla:

«En distintos medios de comunicación el señor Pontaquarto califica mis declaraciones como mentirosas, siendo que la única persona que miente es él».

• «Este sujeto mancilla gratuitamente mi honor, y mi familia y yo no podemos encontrar la tranquilidad necesaria para sobrellevar las dificultades a las que la vida me sometió.»

«Para desenmascarar a este personaje, le solicito me permita enfrentarlo en su presencia, a través de un careo.»

En su «confesión», Pontaquarto describió que esa otoñal noche de abril ingresó en la SIDE por un garaje ubicado en la avenida Alem, donde lo esperaban un hombre y la secretaria de De Santibañes, «una señora -dijo-de nombre Gladys, de alrededor de 45 años».

«Recuerdo que subimos al segundo o tercer piso, donde estaba la bóveda de la SIDE, de donde sacaron un maletín, una valija y una caja de cartón (...) La señora Gladys abrió el maletín más chico y me dijo: 'Acá hay 900 mil pesos, el resto está en la caja y en la valija grande'.»
Sin embargo, al comparecer ante el juez, Motta negó haberle entregado el dinero a Pontaquarto e incluso dijo que nunca se lo cruzó en la SIDE.

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