Los golpes entre el Senado y la Cámara de Diputados por el juicio político a Antonio Boggiano siguen sucediéndose sin posibilidad de adivinar todavía quién ganará la pelea. Esta semana -en respuesta a la ampliación de la acusación al magistrado lanzada por la Cámara bajalos senadores del bloque PJ advirtieron: «Si hablamos de juzgar a Boggiano por esta acusación, prepárense para comenzar el juicio a Augusto Bulluscio, Carlos Fayt y Enrique Petracchi. Con su política de avanzar como sea en el juzgamiento están involucrando, quizá sin darse cuenta, a toda la Corte en las acusaciones que no está claro si tienen sentido». La afirmación, que salió de boca del riojano Jorge Yoma, es una síntesis de la opinión de la bancada PJ, especialmente de Miguel Pichetto.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El problema para los senadores es simple. En Diputados, alertados por la estrategia de los senadores para salvar la cabeza de Boggiano -en consonancia con el Ejecutivo-, se amplió la acusación alegando el cambio del fallo por parte del magistrado en la causa Meller. Como en la Cámara baja se sigue el argumento de la necesidad de juzgar a Boggiano por un principio de igualdad -al haber votado en el mismo sentido que el removido Eduardo Moliné O'Connor-, los senadores argumentan que esta nueva extensión de cargos alcanza a otros jueces.
La acusación original ya le cabía, por aplicación de ese principio de igual, a Belluscio, que votó también desestimando el recurso presentado por el Estado contra el dictamen del tribunal arbitral que benefició a Meller. Y la ampliación por el cambio de voto afectaría a Petracchi y Fayt, que también modificaron su posición exactamente igual que Boggiano.
La cadena de posibles acusaciones y remociones, entonces, no pararía hasta afectar a casi todos los miembros que estuvieron en la Corte Suprema durante el tratamiento del caso Meller.
• Argumento
Los senadores, siempre en defensa de Boggiano, argumentan que el cambio de sentido en el voto -alegado por Diputados como otra causal de remoción-se debió a que la Corte Suprema emitió un fallo posterior al tema Meller donde se establece que los fallos de los tribunales arbitrales son revisables por el máximo tribunal en caso de arbitrariedad. En ese cambio de doctrina es que justifican la modificación del voto. «Y tal es así que Petracci, Belluscio y Fayt, también votaron entonces de otra manera», explicaba ayer Yoma.
Desde el Senado se instala así la sensación de una Corte absolutamente inestable como producto del juicio político a Boggiano. Y a ese argumento se suman dos conflictos más.
Son cada vez más frecuentes las preguntas de peronistas y radicales en la Comisión de Acuerdos sobre la fecha de jura de Carmen Argibay en su sillón de la Corte Suprema. La jueza, que prometió terminar en junio con sus tareas en el Tribunal Penal Internacional donde está abocada al juzgamiento de las atrocidades que se cometieron durante la división de la ex Yugoslavia, sigue cómodamente instalada en La Haya y ahora no da señales de volver. Es por eso que se le dio un plazo de 45 días para que se presente a tomar su cargo en el máximo tribunal argentino. «Si no viene en noviembre o diciembre ella va a tener problemas. Todo está bien, pero todos pensamos que terminaba en junio en Holanda», decía ayer un senador radical.
Dejá tu comentario