25 de febrero 2005 - 00:00

Sospechoso: quieren que la causa Ezeiza sea llevada a Córdoba

Una sutil maniobra judicial podría quitar de las manos al juez Carlos Liporace todo el expediente del tráfico de drogas a España y asentar la investigación en terreno cordobés. Un fiscal, que investiga el contrabando de cocaína desde Tacna-Córdoba, analiza pedir la unificación de su causa con la que investiga Liporace.

El fiscal que quiere hacer un solo paquete del caso de las drogas es Miguel Angel Rizzotti. Todo el asunto sería investigado, entonces, en jurisdicción cordobesa, de donde provienen los Maggio y el cuestionado secretario de Transporte, Ricardo Jaime.

Esta repentina jugada tomó cuerpo ayer en un juicio oral que se realiza en Córdoba, y en el que se juzga a dos peruanos acusados de ingresar al país 14 kilos de drogas en un vuelo de Southern Winds.

En esa audiencia declararon dos agentes aduaneros que revelaron el ingreso de 50 kilos de cocaína a Córdoba en ocho vuelos de SW, que provenían de la localidad peruana de Tacna.

La imprevista declaración de los funcionarios cordobeses aceleró los tiempos: el juez Carlos Liporace está forzado ahora a llamar a indagatoria a Maggio y ordenar la detención del vicepresidente Enrique Montero (viajaba en el mismo vuelo de las valijas). Una medida que, desde hace dos meses, viene reclamando la fiscal Gabriela Ruiz Morales, quien cree que ambos directivos conocían del tráfico de drogas a España.

Sería una salida para retener control del expediente y que la causa permanezca en los tribunales de Avenida de los Inmigrantes. Claro que también el magistrado puede dar pelea por la competencia. Legalmente, Liporaci es el juez natural de esta causa. Pero sucede que, en la última semana, han habido insinuacionessobre la conducta del magistrado que llevan a pensar que hay intenciones de desplazarlo del escandaloso caso.

Lo correcto sería que la causa no se mueva del tribunal porteño, por lo menos hasta que se establezca con claridad que la droga aparecida en Barajas provenía de Tacna. Y, por ahora, eso no ha sido probado
.

• Careo

Otro dato importante que acorta los tiempos de Liporace. El careo entre Walter Beltrame y Claudio Baudino no fue insignificante. Quedó claro que ambos sabían de la existencia del matrimonio español. Esta «confesión» robustece la idea de la fiscalía de que la empresa SW tenía un «aceitado mecanismo» para eludir los controles y facilitar el contrabando de drogas.

Interpretan que si tres empleados conocían a los españoles por ser «pasajeros
frecuentes» y obtenían beneficios, éstos no podían otorgarse sin el consentimiento de los directivos de la empresa.

Ayer quedó confirmado que la pareja tiene una causa por trafico de drogas en España. Lo cual fortalece la presunción de que los directivos de la empresa decidieron realizar la denuncia en la Argentina, para evitar ser imputados por la Justicia ibérica, mucho más rigurosa en sus penas por este tipo de delito.

• Video

Además, existe un video en poder del juez, en los que se ve al matrimonio despachando sus propias valijas con exceso de equipaje, lo cual resulta bastante sospechoso.

El careo entre Beltrame y Baudino se realizó en duros términos y en el que incluso se quebraron en llanto.

Antes Beltrame hizo catarsis con el juez:
«Me siento muy mal por lo que dijo el Presidente (Néstor Kirchner) de mí y de mi padre.Yo no tengo nada que ver con esto».

Las contradicciones surgieron acerca de la forma en que se concretó el embarque de las cuatro valijas. Mientras el hijo del ex jefe del Aeropuerto Internacional de Ezeiza aseguró que llamó a Baudino para consultarle si el envío era posible, éste respondió que el joven le ordenó realizar el embarque de las maletas que luego quedaron girando en las cinta de equipaje del aeropuerto de Barajas.

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