Hollywood tiene razones que la razón no conoce. O, en todo caso, su sensibilidad hacia el “hype”, la dirección del viento, las tendencias y lo que se consume (en redes, sobre todo) es tan alta como para que la mayor parte de sus principios, y sus gustos, queden en un costado del guardarropa. No hace mucho, una película cuasi-experimental, repleta de argumentos paralelos y contradictorios, citas, chistes de mal gusto, montaje por momentos alucinatorio, y larguísima, como “Todo en todas partes al mismo tiempo”, ni siquiera habría podido llegar a ser considerada por los miembros de la Academia. Hoy, dos palabras mágicas (“metaverso” y “superhéroes”, aunque el film carezca de ellos pero es como si los tuviera), la hicieron acreedora de la myaor cantidad de Oscar, desde el de de Mejor Película a Mejor Director (es), actores de reparto y actriz protagónica, etc.
La Academia y su amor por lo menos académico
Humilló películas como “Tár” y “Los Fabelman” de Spielberg para glorificar el nuevo cine del “multiverso”.
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Los ganadores. El equipo de “Todo en todas partes al mismo tiempo”, insólitos ganadores de los Oscar.
Simultáneamente, se volvieron a casa con las manos vacías la autobiografía de Steven Spielberg “Los Fabelman”, la película irlandesa “Los espíritus de la isla” o la controversial pero atrapante “Tár”, el drama protagonizado por Cate Blanchett que años atrás habría gozado de no pocas estatuillas. Ni siquiera la biopic de Elvis Presley fue considerada cuando, también hace poco, un film en su misma cuerda, “Rapsodia Bohemia”, sobre Freddie Mercury, se alzó victorioso. Es rara la Academia. Porque ni siquiera fue el caso de “Parásitos”, el film asiático que hizo doblete y ganó los dos premios principales: era un drama con un argumento sólido, un planteo casi clásico, un final de tragedia griega. Esto es, un film “académico”, adjetivo que hoy parece repelar a la Academia.
En el recuadro adjunto se habla de la derrota del film argentino y el triunfo del alemán, traspié quizá no tan llamativo porque enfrente había una producción de Netflix que asustaba como Alemania en los mundiales de fútbol. Pero los mundiales de antes, porque el equipo alemán no tiene al gigante del streaming detrás y últimamente se está volviendo rápido.
“Todo en todas partes al mismo tiempo” se estrenó en salas de cine en junio del año pasado, un poco por presión de esa moda que había ganado en las redes (en un principio, sólo iba a tener salida por plataformas. No fue éxito comercial ni mucho menos pero, desde su lanzamiento, fue creciendo lentamente en clicks, hasta que la Academia se fijó en ella. ¿Será ésta la primera película del famoso “metaverso”? ¿El Mesías de la realidad aumentada y los universos paralelos? Pongámosle unas fichas. Y le pusieron más de una.
Así, con este dominio que muchos predijeron, pasó anteanoche la 95° edición de los Oscar, que pese a abrir con un homenaje a una de las películas más taquilleras del año, “Top Gun: Maverick”, responsable de que el público volviera a las salas de cine después de la pandemia, ni siquiera tuvo a una estrella como Tom Cruise allí presente.
M.Z.
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