Durante el 2022 no habrá novedades sobre la aplicación de las sobretasas de interés que aplica al país el Fondo Monetario Internacional (FMI) dentro del acuerdo de Facilidades Extendidas. Cualquier debate interno dentro del organismo financiero que maneja Kristalina Georgieva pasará al 2023. Y, probablemente, sólo se volverá a discutir en la cumbre de primavera del FMI, que de manera conjunta se realizará en abril del próximo ejercicio. Hasta ese momento, el directorio del Fondo no tocará el tema; pero Argentina y el resto de los países interesados podrán hacer el tradicional “lobby” para convencer a los accionistas mayoritarios que manejan el board para que revisen la actitud de no mover los intereses. Dicho de otra manera, Argentina tendrá que cambiar la posición de los Estados Unidos y de estados europeos encabezados por Alemania y Países Bajos quienes junto con Japón imponen la negativa para reducir los sobregiros que deben pagar Argentina y los deudores que no cumplen con sus compromisos.
Las tasas del FMI recién se discutirán en 2023 (hay que convencer a EE.UU.)
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En definitiva, lo que realizó el FMI en las últimas horas, es reiterar su posición tradicional: no habrá reducciones en las tasas de interés que se le aplican al país, salvo que haya una decisión política que venga determinada desde la conducción máxima del organismo. Esto es, el board del FMI, que responde órdenes de los países que lo manejan. Especialmente los Estados Unidos, que detenta la mayoría accionaria, y los miembros de la Unión Europea. Sin que los gobiernos de estos países presionen al directorio, desde la conducción de Georgieva no se podrá avanzar en el tema. Mientras tanto, posiciones conjuntas como las del G20 en la última reunión de Bali de septiembre, sólo sirven como posición testimonial.
Así quedó claro en las últimas horas desde el propio organismo, luego de una serie de reuniones de rutina de cierre del año, donde se tomó nota del pedido del G20 aclarándole a los países que interpusieron el tema en agenda de discusión, que sólo por mayoría de los votantes en el board podría haber modificaciones en este capítulo central; luego que Argentina haya insistido en la reducción de estos costos.
En las últimas horas, los negociadores de nivel máximo del gobierno de Alberto Fernández volvieron a pedirle al organismo financiero que se le aplique al Facilidades Extendidas vigente una reducción en los sobrecargos que debe pagar el país por el acuerdo; los que llegan al máximo posible que puede aplicar el Fondo. Esto es 4,05%; lo que implica un costo extra por unos u$s10.000 millones en todo el transcurso del préstamo. La idea de la Argentina era rediscutir ese sobrecosto que se le aplica por haber pedido el gobierno de Mauricio Macri al negociar el stand by de 2018 más dinero que el que reglamentariamente podía acceder, y luego no haberlo pagado en tiempo y forma, y haberlo renegociado luego entre febrero de 2021 y marzo de este año. La tasa máxima del FMI se ejecuta por castigo, y sólo una decisión política de los socios máximos del organismo podrían hacerla retroceder. En el momento de la discusión del acuerdo entre Martín Guzmán y los hombres y mujeres del Fondo, se reclamó discutir el capítulo; dejándose en claro en la sede del organismo en Washington que era una cuestión que debía llegar desde la Casa Blanca.
La insistencia de la Argentina en conseguir una rebaja en las tasas de interés que se apliquen en un eventual Facilidades Extendidas era un capricho. El ahorro que hubiera implicado para el país en los 12 años totales que durará el acuerdo que sería de u$s1.000 millones anuales (u$s10.000 millones en total). Pero, como se trata de intereses y no de capital, ese dinero debería ser liquidado todos los años que dure el acuerdo, comenzando por el semestre posterior a la firma del Facilidades Extendidas.




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