23 de agosto 2024 - 21:11

Carmen Sánchez Viamonte: "Ante esta realidad social hay mucha gente con ganas de expresarse a través de esa rabia que posibilita el rock"

La artista platense de 25 años lleva editados tres discos y ya está próxima a encarar su cuarta producción. El proceso de pasar de la ansiedad a la planificación, la ciudad de las diagonales como escena propia y un color propio que no tiene clasificación y que dialoga entre letras que cortan y melodías potentes.

Carmen Sánchez Viamonte.

Carmen Sánchez Viamonte.

“Nada de lo que pase es olvidado, incluso si no lo recuerdas”. Con esa frase que forma parte del maravilloso universo que Hayao Miyasaki refleja en El viaje de Chihiro (2001), primera película de animé en ganar un Óscar, Carmen Sánchez Viamonte comienza su propio viaje en “Haku”, el bonus track que decidió incluir en la edición “Malísima” de Mala (2023), el disco con el que la artista platense cerró el círculo inicial de una carrera musical que ya dejó de ser promisoria.

Sánchez Viamonte es, hoy, una artista consolidada en el escenario musical que la contiene: La Plata. Pero no por mucho tiempo. La cantante y guitarrista nacida en Villa Elisa, o Billie Eilish, como suele referenciar, ya generó un circuito propio por fuera de la ciudad de las diagonales. Este sábado 24/8 se presenta en Niceto Humboldt junto a Parkour en el Geriátrico,

“Definir la ciudad es como definirse a uno mismo, pero para mí La Plata muy especial y muy misteriosa. Justamente una ciudad con mucha identidad. Nos pasa que los porteños nos tratan de provincianos y los provincianos de porteños. Entonces, estamos ahí en un intermedio que creo que siempre nos habilitó para que estemos bastante en la nuestra”, asegura la artista que abrirá los shows de El Mató a un Policía Motorizado en el Hipódromo (6/9) y de Mostruo en Comunidad Ferroviaria (28/9), dos bandas platenses muy representativas.

Esa identidad a la que refiere forma parte de un color propio con el que Sánchez Viamonte se permite moverse por los bordes entre canciones con letras que cortan y una melodía que puede separarse del medio tiempo para también ganar su propia marca vocal. Algo que, ante la consulta sobre si ese matiz personal se trabaja o es natural, la artista sostiene que “es un poco y un poco. En mi caso, lo natural se impuso. En un momento me di cuenta de eso y también con el tiempo se convirtió en una decisión. Podría haber seguido las diferentes modas, pero elegí reforzar esa singularidad que sentía y tomarla como un beneficio o una virtud. Es la única forma posible que tengo de hacer las cosas porque si hiciera algo que siento que no corresponde conmigo, no lo disfrutaría. Y no tendría ganas de hacerlo”.

rock2.jpg

Periodista: ¿En qué momento de tu carrera te encontrás?

Carmen Sánchez Viamonte: En un momento de tocar mucho porque saqué discos muy seguidos y pese a que ya estoy trabajando en lo que viene, me lo estoy tratando de tomar todo con soda porque antes era como que hacía las canciones y al toque las quería producir y las quería lanzar y ponía deadlines muy rápido. Esta vez me propuse que no. Fui recopilando canciones y maqueteandolas. Y bueno… ahí estamos como cocinándolas a fuego lento.

P.: ¿Y qué fue lo que cambió? ¿Cómo detuviste esa ansiedad?

C.S.V.: Creo que en el medio cambié bastante como persona. Soy naturalmente ansiosa y ese es un mal de mi generación. Pero en el proceso de los últimos dos discos, La Fuerza (2022) y Mala, me fui dando cuenta de la importancia de resignar esa ansiedad por un poco de planificación para explotar mejor esos álbumes y canciones. Yo soy muy prolija y, desde muy chica, siempre me sentí un viejito. Entonces, a medida que crezco, me siento como más cerca de mi núcleo personal. Soy como un aprendiz voraz, como que me gusta mucho absorber. Y en el camino también le perdí el miedo a la profesionalización y lo empecé a percibir como adquirir herramientas para hacer algo de la mejor manera posible con esa materia prima que tenemos. Y ahora me estoy dando tiempo.

P.: ¿Te sentís un poco desfasada en ese camino?

C.S.V.: Siento que todo pasa en el momento que tiene que pasar. Yo empecé a hacer música a los a los 15 y en esa época había armado una banda de rock originalmente y después me sentí muy rechazada por ese mundo y me volví a animar a partir del 2018, con toda la escena de un rock más feminista. Sentí que había un espacio y algo para decir. Y después pasó, en paralelo con eso, toda la explosión del trap. Y mucha gente me preguntaba por qué hacía rock si tenía 19 años. Algo así como “por qué no te dedicás a los ritmos urbanos”.

P.: ¿Y cuál fue era tu respuesta?

C.S.V.: Es que era algo que se daba de manera natural. También durante estos últimos años se encargaron de decir que el rock se había muerto y ahora de repente muchos están haciendo rock de vuelta. Como que el rock para mí es un género que va más allá de lo estético. Tiene una cuestión espiritual bastante inmortal para mí. Y ante este momento social también me parece que hay personas con muchas ganas de expresarse a través de esa rabia que posibilita el rock. Siento que hay un resurgimiento. Y justo en este resurgir yo estoy haciendo canciones más de amor, así que siempre voy un poco a contramano. No sé si soy anticuada o precursora, pero ya me acostumbré y también entendí que cuando uno hace las cosas de manera transparente siempre hay un público disponible.

P.: ¿Esas canciones de amor son parte del disco que se viene?

C.S.V.: El otro día decía en un show que este disco que se viene es más de amor, algo a lo que no estoy acostumbrada a escribir desde lo romántico o lo positivo. Está claro que sí lo hago desde las relaciones pero no tanto desde el amor. Va a ser un disco bastante heterogéneo. Con todo lo que convive en mí ya que soy un poco de todo eso que expreso.

P.: En la canción final de tu último disco “Duelo/ Ha llegado el amor” anticipás algo de lo que se viene. ¿Fue algo hecho a conciencia o sin saber lo que se venía?

C.S.V.: Esa es una canción más que nada para mi familia y para momentos que hemos atravesado estos últimos años, pero también era como un guiño o una conexión con este próximo disco que tengo en mente. Además, en el medio, sin esperarlo, me enamoré y me puse en pareja. Y bueno… uno de mis amigos me dijo: “Hiciste una canción premonitoria”. Y algo de eso pasó. La magia de las canciones existe.

Dejá tu comentario

Te puede interesar