El telescopio espacial Hubble de la NASA logró captar un fenómeno poco frecuente: la desintegración de un cometa en tiempo real. El evento ocurrió el 21 de marzo de 2026, cuando los científicos, que no estaban apuntando específicamente a ese objeto, detectaron cómo el cometa C/2025 K1 (ATLAS) comenzaba a fragmentarse en el espacio.
Impactante hallazgo: la NASA observó cómo un cometa se desintegra en vivo por primera vez
El telescopio Hubble registró un fenómeno poco común que permite estudiar cómo se desintegran estos cuerpos del sistema solar: conocé los detalles.
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La fragmentación de cometas aporta datos clave sobre su composición y el origen del sistema solar.
Este tipo de observaciones son extremadamente raras, ya que los cometas suelen desintegrarse sin ser registrados en detalle. En este caso, el hallazgo fue prácticamente accidental, pero permitió obtener información clave sobre el comportamiento de estos cuerpos celestes en sus etapas finales.
Para la comunidad científica, se trata de una oportunidad única para entender mejor cómo evolucionan y desaparecen estos objetos, que son considerados restos primitivos del sistema solar.
Cómo fue la desintegración del cometa captada por Hubble
El cometa C/2025 K1 (ATLAS) no era el objetivo original de la observación. Sin embargo, al cambiar el enfoque del telescopio, los investigadores se encontraron con el proceso de fragmentación en pleno desarrollo.
Las imágenes muestran cómo el núcleo del cometa comenzó a romperse en múltiples partes, generando una especie de nube de escombros espaciales. Este proceso ocurre cuando la estructura interna del cometa no logra resistir las fuerzas gravitacionales o el calor del Sol.
Según los especialistas, este tipo de eventos permite analizar en detalle la composición interna de los cometas, ya que la ruptura deja al descubierto materiales que normalmente permanecen ocultos. Observar este fenómeno en tiempo real brinda información que antes solo podía inferirse a partir de simulaciones o registros indirectos.
Por qué este hallazgo es importante para la ciencia
Los cometas son considerados “fósiles” del sistema solar, ya que contienen materiales que se formaron hace miles de millones de años. Por eso, cada observación aporta datos valiosos sobre el origen de los planetas y las condiciones iniciales del sistema solar.
En este caso, la desintegración observada permite estudiar cómo estos cuerpos reaccionan ante condiciones extremas, como la cercanía al Sol o cambios en su órbita. También ayuda a mejorar los modelos científicos que predicen el comportamiento de los cometas, algo clave para futuras misiones espaciales y para comprender mejor los riesgos potenciales de objetos cercanos a la Tierra.
Qué puede pasar con los restos del cometa
Tras su desintegración, los fragmentos del cometa continúan desplazándose por el espacio, formando corrientes de partículas que pueden permanecer durante años. En algunos casos, estos restos pueden dar origen a lluvias de meteoros si interceptan la órbita de la Tierra. Sin embargo, esto depende de múltiples factores, como la trayectoria del cometa y la distribución de los fragmentos.
Los científicos seguirán monitoreando la evolución de estos restos para determinar su comportamiento a largo plazo y si pueden generar algún fenómeno observable desde nuestro planeta.
Este tipo de descubrimientos refuerza la importancia de telescopios como el Hubble, que, incluso después de décadas en funcionamiento, sigue aportando datos clave para entender el universo y sus procesos más dinámicos.
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