7 de diciembre 2025 - 11:00

Por qué hay personas que se alegran con el sufrimiento ajeno, según la psicología

Hay distintas razones por las que este suceso puede tener lugar. Expertos afirman que a todos les sucedió al menos una vez en la vida.

Por esto algunas personas se alegran cuando a otro le va mal.

Por esto algunas personas se alegran cuando a otro le va mal.

Los psicólogos analizan e investigan el comportamiento humano y es por eso que a veces, salen a la luz estudios que revelan aspectos no tan luminosos de las personas. Por ejemplo, la sensación de alegría que uno puede sentir cuando ve una desgracia ajena, tiene un nombre en el campo de esta ciencia.

Según los especialistas, esto puede ser tanto beneficioso como perjudicial, se llama "Schadenfreude" y aparece específicamente con personas con las que el individuo no es tan afín. En este tema de estudio entran dilemas morales e incluso una frágil autoestima.

persona feliz

Qué dice el estudio sobre la felicidad en el sufrimiento ajeno

Según un estudio publicado en la revista European Review of Social Psychology, las personas pueden tener esta sensación de forma más intensa cuando en un contexto de comparaciones sociales, el sufrimiento ajeno puede aumentar un poco su autoestima.

En New Ideas in Psychology se publicaron otras ideas, en las que se desentrañó la experiencia que puede dar este Schadenfreude y lo dividieron en tres formas en las que se puede presentar:

  • Por agresión: nace de un sentimiento de identidad social, suele ayudar a marcar un límite entre "ellos" y "nosotros", se diferencia el grupo que no se siente afín del que es más cercano. En este contexto, el sufrimiento del otro grupo puede dar satisfacción.

  • Por rivalidad: necesidad de hacer comparaciones entre los demás y uno mismo. Se trata de un contraste del estatus social, en el que la victima hace quedar mas arriba al individuo que siente Schadenfreude. Los psicólogos lo llaman comparación social descendente.

  • Por justicia: en este sentido, se aplica cuando se siente que alguien "recibió lo que merecía", como un tipo de justicia divina. A menudo esta sensación se hace presente cuando la otra persona cometió un crimen.

Para algunos, esta sensación puede servir como un escudo psicológico para combatir sentimientos negativos, y en ocasiones, para recordar que uno nadie es perfecto.

No obstante, abusar de este sentimiento puede llevar a la perdida de empatía, algo que puede perjudicar en exceso las relaciones interpersonales. La clave está en la moderación y conexión con las propias emociones, lo ideal es que cuando aparezca sirva para reflexionar sobre por qué aparece y en qué tipo de Schadenfreude se encuadra esta sensación.

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