19 de febrero 2026 - 08:30

Por qué las personas que crecieron sin internet toman decisiones más rápido, según la psicología

Estudios científicos sobre sobrecarga informativa, multitarea digital y exceso de opciones explican a que se debe este suceso.

La exposición constante a notificaciones y opciones puede ralentizar la capacidad de elegir.

La exposición constante a notificaciones y opciones puede ralentizar la capacidad de elegir.

La velocidad con la que tomamos decisiones está vinculada a la cantidad de información que procesamos al mismo tiempo. El concepto de sobrecarga cognitiva, desarrollado por John Sweller, sostiene que el cerebro tiene una capacidad limitada para manejar datos simultáneos y que cuando se supera ese límite el rendimiento disminuye.

Quienes crecieron sin internet no estaban expuestos a notificaciones constantes, múltiples pantallas ni actualizaciones permanentes, lo que reducía esa saturación informativa y permitía procesos de decisión más directos.

Sin internet, menos distracciones

Un estudio de la Stanford University encontró que las personas que realizan multitarea mediática frecuente tienen más dificultades para filtrar información irrelevante y sostener la atención. En contextos previos a la hiperconectividad, las interrupciones eran considerablemente menores, lo que favorecía la concentración sostenida y decisiones más ágiles.

Además, la American Psychological Association advirtió en su informe “Stress in America” que el uso constante de tecnología y redes sociales está asociado con mayores niveles de estrés y fragmentación atencional.

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Por qué era más fácil tomar decisiones rápidas

El psicólogo Barry Schwartz explicó en su libro The Paradox of Choice que el exceso de opciones puede generar ansiedad y “parálisis por análisis”, retrasando la toma de decisiones. Por su parte, el premio Nobel Daniel Kahneman desarrolló en Thinking, Fast and Slow la teoría de los dos sistemas de pensamiento, señalando que cuando la información es excesiva el sistema analítico se activa por más tiempo, ralentizando el proceso de elección.

También existe evidencia sobre la fatiga decisional. Un estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology demostró que tomar muchas decisiones consecutivas reduce la capacidad de autocontrol y afecta elecciones posteriores.

Antes de internet, el volumen de microdecisiones diarias era menor: no había que comparar cientos de reseñas, evaluar múltiples plataformas o recibir estímulos constantes en redes sociales.

En síntesis, la evidencia científica indica que la sobrecarga informativa, la multitarea digital y el exceso de opciones pueden ralentizar la toma de decisiones. Crecer sin internet implicaba menos distracciones y menor saturación cognitiva, lo que podría explicar una mayor rapidez al decidir.

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