ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

6 de mayo 2023 - 00:00

Quién es el "Messi del whisky", el argentino récord mundial que vivió en Buckingham

Miguel Reigosa fundó el Museo del Whisky y cuenta con una colección récord. Cómo conoció a la reina Isabel II y se convirtió en "Keeper of the Quaich", una orden especial de guardianes de esa bebida alrededor del mundo.

ver más

El whisky es sin dudas una bebida con épica e historia. Para mantener viva esa memoria, generación tras generación durante siglos, es necesario contar con un grupo de hombres y mujeres alrededor del mundo cuya misión es preservar y divulgar este universo.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Uno de esos responsables es Miguel Reigosa, el “Messi del whisky”, como lo apodan en la intimidad, nombrado recientemente como uno de los “Keepers of the Quaich” en la comuna escocesa de Perthshire.Escocia es un país al que siento como mi segunda casa”, cuenta a Ámbito, dado la cantidad de amigos y de recorridas por las destilerías que acumula en más de 30 años dedicados a su pasión por el whisky.

Keepers of the Quaich: la historia de los guardianes del whisky

Si bien el honor de pertenecer a la logia de los keepers surge desde la industria del whisky, sin dudas que hay una conexión directa con las tradiciones y la Corona británica. “Se trata de defender el whisky como bebida espirituosa y seguir difundiendo a lo largo y ancho del país esa cultura”, explica Reigosa. Deja allí una definición que rompe con todos los estereotipos sobre el whisky: “El whisky es una bebida sin mentiras y sin secretos”, remarcó.

Ser un Keeper of the Quaich requiere de una serie de pasos. Claro, se trata de una orden de elegidos, alrededor del mundo, que velan por la defensa del whisky como emblema. La mística de logia se sustenta en algunos personajes declarados como guardianes, entre los que figuran el Conde de Erroll o el Conde de Elgin & Kincardine, ambos miembros de la guardia de la Corona Británica del Reino Unido.

keepers of the quaich 3.JPG

Reigosa pasó por esa ceremonia, en la que nombran a sus nuevos miembros. El marco, histórico, fue el del Castillo Blair en Perthsire, una impresionante fortaleza que, se estima, fue construida alrededor del siglo XIII.

Desde el Museo del Whisky (Av. Monroe 3962), en el barrio porteño de Villa Urquiza, Miguel Reigosa construyó una morada donde divulga y comparte su pasión por esta bebida. De la mano de su actividad como maestro especializado, entabló una conexión directa, de hermandad, con otros grandes masters que él admiraba desde que comenzó a dedicarse al mundo del whisky.

Colin Scott (Master Blender de Chivas Regal), Jim Mc Ewan (icónico Master Distiller), Willie Cochrane (Master Distiller de Jura), Richard Paterson (Master Distiller deThe Dalmore), entre otros, son sus pares y algunos de ellos amigos entrañables

Desde que la sociedad se fundó, fueron admitidos poco más de 2.000 hombres y mujeres de más de 100 países. A través de los años, sólo algunos fueron nombrados como Maestros del Quaich o Masters Quaich, rango que se adquiere después de haber sido Guardianes o Keepers durante al menos 10 años, siempre y cuando hayan sido reconocidos por sus pares por su trabajo y apoyo al whisky escocés.

Cara a cara con la reina Isabel II

En el museo se expone una botella especial: la Royal Salute 62 Gun. “Fue un regalo de la reina Isabel II cuando fui a su cumpleaños en 2010 y está firmada por Collin Scott, Brand Ambassador de Royal Salute”, relata Reigosa con total modestia y sencillez.

Según el keeper argentino, esa botella es una de las más valiosas del museo por su peso específico material y simbólico, ya que fue un regalo de la propia monarca luego de pasar varios días en el mismísimo palacio de Buckingham. El decantador está decorado en oro, tiene un escudo artesanal de oro líquido de 24 quilates y un tapón de vidrio tallado.

keepers of the quaich 5.JPG

“Los días en el Reino Unido siendo invitado de honor de la Corona Británica fueron sin dudas especiales: un Rolls Royce y una secretaria privada para cada uno, almuerzo embarcado por el Támesis, noches de gala en el Palacio de Buckingham”, recuerda Reigosa en la charla con Ámbito.

De allí surgió otra anécdota maravillosa. “Era chico y jugaba a la pelota en la calle, nos poníamos a hablar de conocer tal o cual lugar, una habladuría nomás. Hasta que un día, por los caminos de la vida, se encontró en un lugar emblemático junto a la élite monárquica del Reino Unido participando de una cata de un whisky muy particular: el Tribute of Honor, del que solo se embotellaron 21 ejemplares y que cuesta alrededor de 300.000 libras esterlinas.

Estábamos con Collin Scott y viene el príncipe de Kent y nos dice: ‘Los voy a llevar a pasear’. Caminamos unos 400 metros con un montón de custodia y llegamos hasta la joyería Garrard, la más antigua del mundo. Habíamos sido convocados para degustar el whisky. Catamos en una sala especial, donde se encuentran exhibidas las coronas de todas las reinas desde 1735, y de pronto, el príncipe Michael de Kent y el duque de Argyll nos piden poder probar de nuestras copas. No lo podía creer, fue un honor”, relata Miguel.

El Messi del Whisky

Para Reigosa, el whisky es su pasión e indudablemente algo que es invaluable. “Trabajo hace décadas con Pernod Ricard y este museo es mi vida. Un día un grupo de empresarios franceses me ofrecieron comprar el Museo del Whisky a un precio tal que jamás tendría que volver a trabajar ni mi familia. Me negué”, relató.

“No lo tomo como un negocio, mi tarea en el Museo del Whisky la hago con mucha pasión, alentando a los que quieran sumarse a esta comunidad. No pienso en el dinero para nada. Represento a 170 marcas de whisky del mundo y lo que motiva es este sentido de comunidad y de divulgar el whisky por todas partes”, remarcó Reigosa.

keepers of the quaich 2.JPG

“También me ofrecieron una especie de alquiler, para mudar el museo completo a Dubai”, revela Miguel Reigosa. Ante esa petición se rehusó, manteniendo en custodia, con recelo y afecto, sus 4615 botellas que completan el catálogo, que es récord mundial de botellas de whisky.

“Hay dos formas de consumir: por la pasión, como nosotros, que disfrutamos lo que hacemos. O bien para lograr un efecto, para ahogar una pena como se suele decir. Esto último acá no lo hacemos, estamos lejos de eso. Creo que ahí está la importancia de la divulgación”, sintetiza Reigosa sobre el whisky.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias