2 de febrero 2026 - 17:00

Según los expertos, este grupo de personas tiene beneficios extra por convivir con mascotas

Los expertos veterinarios analizaron cinco beneficios cruciales, en las vidas de los estudiantes universitarios, que sean dueños de mascotas.

Si bien convivir con un perro supone compromiso y responsabilidad constante, en especial durante etapas como el adiestramiento, la enfermedad o la vejez del animal,  los beneficios emocionales y personales superan ampliamente las dificultades.

Si bien convivir con un perro supone compromiso y responsabilidad constante, en especial durante etapas como el adiestramiento, la enfermedad o la vejez del animal,  los beneficios emocionales y personales superan ampliamente las dificultades.

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Según recientes investigaciones, realizadas por expertos veterinarios, la convivencia con animales durante la etapa universitaria tiene un impacto positivo y comprobable en la salud mental y el bienestar diario de los estudiantes.

Así, los especialistas destacan cinco beneficios clave del vínculo entre jóvenes universitarios y sus mascotas, basados en experiencias reales de estudiantes.

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Los 5 beneficios extra que tienen los estudiantes universitarios al convivir con mascotas

En la etapa universitaria, asumir estas responsabilidades diarias vinculadas al cuidado de los animales contribuye a fortalecer la autoestima y a desarrollar hábitos de autocuidado, dado que la salud y el bienestar del animal dependen directamente del compromiso y la constancia de su dueño. Hay una serie de beneficios extra, que surgen desde el cuidado de una mascota en esta etapa:

Rutinas que organizan el día y aportan sentido

Uno de los resultados más destacados señala que el cuidado diario de una mascota introduce una estructura clara en la rutina cotidiana.

Actividades como los paseos, la alimentación y la atención permanente del animal ayudan a ordenar el día y brindan una sensación de propósito y orientación en la vida universitaria. Esta organización diaria impulsa a planificar el tiempo y definir prioridades, lo que contribuye a una mejor gestión del estrés académico y a un equilibrio más saludable entre las obligaciones universitarias y la vida personal.

Reducción del estrés y mejora del ánimo

La convivencia con perros se presenta también como un elemento clave para la regulación emocional y el bienestar psicológico. Según los expertos, compartir tiempo con mascotas ayuda a disminuir el estrés y a despejar la mente de las preocupaciones cotidianas.

Gestos simples como acariciar al perro, jugar con él o simplemente acompañarse generan momentos de calma y alivio emocional, con un impacto positivo en el estado de ánimo diario.

Un vínculo de amor incondicional

Otro de los puntos centrales, destacado por los investigadores, es la fuerte conexión emocional entre los estudiantes universitarios y sus mascotas. Lejos de ser vistos solo como mascotas, los animales son considerados miembros de la familia, capaces de brindar amor incondicional, contención y sentido de pertenencia.

Este lazo afectivo se manifiesta en el reconocimiento mutuo de emociones y necesidades, lo que refuerza la empatía, la compañía constante y el bienestar emocional de los jóvenes.

Facilitadores de relaciones humanas

Tener una mascota en el hogar puede actuar como un factor clave para fortalecer los vínculos familiares y sociales. En muchos casos, la adopción de una mascota surge como una forma de unir a las personas alrededor de una responsabilidad compartida y de encontrar apoyo emocional en contextos complejos.

Así, los animales no solo acompañan a sus dueños, sino que también favorecen la conexión entre familiares y amigos, promoviendo relaciones más cercanas y solidarias.

Responsabilidad y desafíos superados

Si bien convivir con un perro supone compromiso y responsabilidad constante, en especial durante etapas como el adiestramiento, la enfermedad o la vejez del animal, los beneficios emocionales y personales superan ampliamente las dificultades.

Afrontar estas exigencias cotidianas y sostener el cuidado a largo plazo favorece el desarrollo de resiliencia, adaptabilidad y madurez emocional en los jóvenes universitarios.

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