Durante siglos, miles de turistas se acercaron a la Fontana di Trevi, en Roma, para lanzar una moneda, pedir un deseo y llevarse una foto junto a uno de los símbolos más icónicos de la ciudad. Sin embargo, ese ritual acaba de cambiar: este lunes se implementó un nuevo sistema de entradas, que convierte al monumento en el último atractivo turístico en cobrar acceso para recaudar fondos y reducir la masificación turística.
Roma: la Fontana di Trevi empezó a cobrar entrada para combatir la masificación turística
Las personas que quieran acceder a la zona y fotografiarse junto al monumento deberán pagar, una medida que generó reacciones divididas entre las personas.
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La Fontana di Trevi de Roma empezó a cobrar entrada para combatir la masificación turística.
A partir de este 2 de febrero, las personas que quieran acceder a la zona y fotografiarse junto al monumento deberán pagar una tarifa de dos euros, equivalente a u$s 1,68. La medida generó reacciones divididas entre quienes la consideran necesaria y quienes la ven como un cobro excesivo por un espacio que fue históricamente público, según informaron medios internacionales.
La nueva tarifa se aplica en franjas horarias específicas: entre las 11.30 y las 22 de lunes a viernes, y desde las 9 hasta las 22 los fines de semana. Sin embargo, el cobro no aplica para todos. Están exentos los residentes de Roma y su área metropolitana, las personas con discapacidad y su acompañante, los niños menores de seis años y los guías turísticos habilitados. Además, el acceso seguirá siendo gratuito desde la piazza y durante la noche, fuera del horario de cobro.
La alcaldía estima que esta entrada podría recaudar al menos seis millones de euros al año, según el concejal de Turismo de Roma, Alessandro Onorato. Asimismo, los ingresos se destinarán en parte a pagar a los 25 auxiliares con chalecos azules contratados para atender la taquilla y guiar a la gente a través de la zona cercada en lo alto de las escalinatas y hasta la fuente.
El por qué detrás de la medida
Las autoridades municipales explicaron que la medida busca controlar el turismo excesivo, mejorar la experiencia del visitante y generar recursos para el mantenimiento y preservación del monumento frente al constante desgaste por la alta afluencia de público. Esta política se suma a las aplicadas en otros sitios turísticos italianos superpoblados.
La Fontana di Trevi es visitada por más de 10 millones de personas al año, con picos de hasta 70.000 visitantes diarios, según datos oficiales de la ciudad, lo que hace evidente la saturación del espacio. Además, es un lugar icónico que ha aparecido en películas como "La Dolce Vita" de Federico Fellini, por lo que despierta el interés de muchas personas.
Así, la entrada paga para acceder de cerca a la Fontana di Trevi marca un hito en la gestión del turismo en Roma, una ciudad que busca equilibrar la preservación de su patrimonio con la realidad del turismo masivo.





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