Cuidarse no significa vivir a dieta ni seguir reglas imposibles de cumplir. A veces, lo que necesitás para sentirte mejor no es cambiar todo de golpe, sino hacer ajustes simples y sostenibles que te acompañen a largo plazo.
Una experta en nutrición reveló sus 11 consejos para una alimentación saludable
Estas pequeñas decisiones cotidianas pueden transformar tu bienestar, solo si sabés cómo sostenerlas sin caer en extremos ni restricciones.
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Estos consejos te van a ayudar a llevar una vida arga y sana.
En este sentido, la doctora Trisha Pasricha, médica y divulgadora científica de Harvard, propone una guía con recomendaciones claras, fáciles de aplicar y, sobre todo, respaldadas por estudios científicos. Su propuesta fue básicamente modificar hábitos de forma gradual, sin culpas ni presiones.
Los consejos de la doctora Trisha Pasricha
La experta en nutrición compartió un listado detallado con los alimentos para incorporar a la dieta y su justificación.
1. Licuados sí, jugos no
Cuando procesás frutas y verduras enteras en un licuado, conservás la fibra que tu cuerpo necesita. Además, si lo combinás con proteína (como yogur griego o manteca de maní), mejora su efecto saciante. En cambio, los jugos eliminan la pulpa y concentran el azúcar, generando picos de glucosa innecesarios.
2. Optá por carnes más livianas
La alimentación tipo mediterránea, rica en pescados, yogures naturales y pollo, ayuda a reducir el riesgo de enfermedades intestinales. El pescado, incluso en porciones chicas, puede tener un impacto positivo comprobado.
3. Sumá más fibra
Muy pocas personas llegan al mínimo recomendado de fibra. Una buena forma de lograrlo es incorporar más verduras, frutas enteras, legumbres y alimentos fermentados, que también benefician tu flora intestinal.
4. Bajá el consumo de ultraprocesados
Snacks, fiambres y productos listos para calentar suelen contener aditivos que dañan el intestino. Además, estudios recientes los relacionan con inflamación y desequilibrios en la microbiota.
5. Elegí cereales integrales
Cambiar el arroz blanco y el pan común por opciones como quinoa, avena o pan integral es un paso clave para cuidar tu corazón y tu sistema digestivo.
6. Eliminá las gaseosas azucaradas
Una sola porción diaria en la adolescencia ya se asocia a mayor riesgo de enfermedades serias en la adultez. El agua o el agua con gas son buenas alternativas para cortar con el azúcar.
7. Incorporá yogur griego natural
Es un aliado poderoso ya que aporta proteína, saciedad y puede combinarse con frutas o semillas. Eso sí, evitá las versiones saborizadas que traen azúcar agregada.
8. No le temas a los huevos
A pesar de la mala fama por el colesterol, se comprobó que comer uno al día no solo es seguro, sino que puede aportar nutrientes esenciales si se cocina sin grasas extra.
9. Alejate de los embutidos
Las carnes procesadas, como salchichas o panceta, son perjudiciales para las arterias y están ligadas a mayores riesgos de cáncer. Incluso algunas opciones “veggie” pueden ser igual de nocivas por su nivel de procesamiento.
10. Evitá el alcohol
No hay cantidad segura ya que cualquier consumo puede incrementar el riesgo de cáncer. La recomendación actual es limitarlo al máximo o directamente no consumirlo.
11. Manejá el deseo de dulces con inteligencia
Prohibirse todo lleva a comer en exceso después. En cambio, elegir porciones chicas de chocolate amargo o postres caseros puede ayudarte a mantener el equilibrio sin ansiedad.
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