La historia del restaurante Vivanco -ubicado en General Bartolomé Mitre 74, Tigre Centro nos lleva directamente a conocer los inicios del Club Canottieri Italiani.
Vivanco, una joya arquitectónica tigrense que es parte del Club Canottieri Italiani
Comer en este restó puede ser una excusa para "remar" hasta los inicios del siglo XX.
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El Club Canottieri Italiani ubicado en Tigre tuvo la inauguración oficial de la sede en 1911.
En 1908, Luis Amadeo Saboya, el entonces duque de los Abruzzos, realizó una visita a la Argentina, invitado por el presidente Julio Argentino Roca.
En una regata organizada en su honor en el Delta del Paraná, el joven príncipe notó la ausencia de remeros de la colectividad italiana y manifestó su deseo de que esas aguas fueran surcardas en un futuro por embarcaciones que llevaran insignias con los colores de su país.
Así fue que para el Centenario, se funda el Club y se habilita la sede social con una construcción llamada "El chalet", donde se realizaban las reuniones sociales, se guardaban los botes y encontraban alojamiento los remeros en entrenamiento.
En 1911 tuvo lugar la inauguración oficial de la sede, izándose las banderas de ambas naciones: Argentina e Italia; Y diez años mas tarde se adquirió una propiedad lindante denominada “Quinta Vivanco” la cual sirve en la actualidad como sede del club y restaurante
Comer en este restó puede ser una excusa para “remar” hasta los inicios del siglo XX.
Vivanco tiene un derecho y un revés, al punto de que quizás se te olvide que está la comida servida en el plato por recorrer los recovecos de este predio fascinante.
La experiencia gastronómica trae como “yapa” la posibilidad de contemplar trofeos náuticos y los detalles de esta lujosa construcción, como la escalera de madera imponente que conduce al piso superior donde se realizan eventos sociales y corporativos.
Desde la terraza, se puede obtener una privilegiada vista al río y a paisajes icónicos de Tigre
Después de comer, se puede ver en toda su extensión el castillo donde se guardan las embarcaciones. Dicho sea de paso, es el único ejemplo de un palacio de estilo veneciano en toda Sudamérica.
El patrimonio cultural es infinito y es visitado todos los fines de semana por gran cantidad de público.
Ya ves. No siempre hay que ir a un museo para servirse un plato de cultura a la carta.
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