21 de febrero 2026 - 06:30

Yoga para parejas: las posturas clave que te ayudarán en la intimidad

Las cinco posturas de yoga más indicadas para realizar y conectar en pareja, según los especialistas del deporte.

Este enfoque favorece la aparición de momentos de conexión emocional, que fortalecen el lazo afectivo y permiten que la intimidad fluya de manera más natural, profunda y auténtica.

Este enfoque favorece la aparición de momentos de conexión emocional, que fortalecen el lazo afectivo y permiten que la intimidad fluya de manera más natural, profunda y auténtica.

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En un escenario marcado por el agotamiento, las rutinas saturadas y el estrés sostenido, la intimidad suele desplazarse a un segundo plano. No siempre por falta de deseo, sino por la dificultad de estar verdaderamente presentes. En ese contexto, el yoga en pareja aparece como una herramienta accesible y efectiva para volver a conectar con el propio cuerpo y con el del otro.

Lejos de buscar rendimiento físico o destreza, la propuesta se apoya en posturas simples, mayormente sentadas o acostadas, sin inversiones ni exigencias. Puede ser pensada para personas sin experiencia previa, con lesiones o con movilidad reducida. Este enfoque favorece la aparición de momentos de conexión emocional, que fortalecen el lazo afectivo y permiten que la intimidad fluya de manera más natural, profunda y auténtica.

5 posturas de yoga para mejorar la intimidad con tu pareja

La práctica cotidiana de movimientos suaves y compartidos contribuye a mejorar el flujo sanguíneo en la zona pélvica, fortalecer el piso pélviano y disminuir los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés, al tiempo que estimula la oxitocina, vinculada al apego, la confianza y el vínculo emocional.

Estas son algunas de las mejores posturas para priorizar la actividad en pareja:

Cinco posturas de yoga en pareja para reconectar cuerpo e intimidad

1. Mariposa sentada en pareja (Baddha Konasana compartida)

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Esta postura abre suavemente las caderas y estimula el flujo sanguíneo pélvico sin generar tensión.

Cómo hacerla: sentarse frente a frente, con las plantas de los pies juntas y las rodillas abiertas. Es posbile tomarse de las manos o apoyar las manos sobre las rodillas del otro. Aplicar una presión suave hacia el suelo mientras se respira al unísono. Mantener entre 1 y 2 minutos.

2. Flexión hacia adelante sentada en pareja (Paschimottanasana compartida)

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Ideal para principiantes, estira la espalda y las caderas con apoyo mutuo.

Cómo hacerla: sentarse espalda con espalda y piernas extendidas. Uno se inclina hacia adelante hasta donde llegue cómodamente, mientras el otro se recuesta suavemente hacia atrás, generando una presión ligera. Luego alternar. Mantener la respiración sincronizada.

Beneficios: mejora la flexibilidad, reduce el estrés y, a nivel emocional, fomenta empatía y conexión a través del contacto.

3. Puente en pareja (Setu Bandhasana compartida)

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Fortalece el piso pélvico y abre el pecho de manera gentil.

Cómo hacerla: acostarse boca arriba, uno al lado del otro, con rodillas flexionadas y pies apoyados en el suelo al ancho de caderas. Tomarse de las manos. Al exhalar, elevar juntos las caderas, activando el piso pélvico con contracciones suaves (tipo Kegel). Mantener entre 5 y 10 respiraciones coordinadas y bajen lentamente.

Beneficios: mejora la circulación pélvica, el control muscular y la función sexual.

4. Barco en pareja (Navasana compartida suave)

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Una postura lúdica que fortalece el core y el piso pélvico.

Cómo hacerla: sentarse frente a frente con rodillas flexionadas y pies en el suelo. Sostenerse de las manos o antebrazos, inclinarse levemente hacia atrás y levantar los pies formando una “V” suave. Mantener entre 20 y 30 segundos, mirando a los ojos y respirando juntos.

Beneficios: aumenta la fuerza pélvica y la circulación abdominal; emocionalmente promueve confianza, complicidad y diversión.

5. Savasana en pareja (relajación final compartida)

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La postura de cierre para integrar la experiencia.

Cómo hacerla: acostarse lado a lado o en posición de “cucharita”, tomándose de las manos. Relajar entre 5 y 10 minutos, inhalando y exhalando por la nariz en conteos de cinco.

Beneficios: eleva el tono vagal, libera tensiones y profundiza el apego y la calma compartida.

Estas posturas no requieren acrobacias ni fuerza extrema: son un ejercicio de presencia, tacto y respiración. Por eso, el verdadero poder está en despertar los sentidos: sentir el calor de la piel, el ritmo del aliento del otro, la mirada que dice ‘estoy acá con vos’. No es solo ejercicio, es una invitación a reconectar.

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