Se sabe que el acuerdo con el FMI permitirá a Lula Da Silva atravesar sin mayores apremios el año próximo, ya que los u$s 14.000 millones involucrados en el «paquete preventivo» anunciado el miércoles deberían poner a Brasil a salvo de una eventual tormenta financiera. Sin embargo, analistas pusieron ayer la mira en un aspecto políticamente más importante del acuerdo, el que reduce de 13.000 millones de dólares a 6.500 millones los vencimientos de 2005 con el organismo, difiriendo el pago de la diferencia hasta 2007. Afirman que esto permitirá al gobierno atravesar con más comodidad todo 2005 y 2006 -hasta los comicios de octubre-, un período crucial para las posibilidades de Lula de disputar con éxito la pelea por su reelección.
Más allá de la muy buena recepción que el mercado dio al paquete (la Bolsa subió ayer 1,67%, con lo que alcanzó su segundo nivel más alto desde el 27 de marzo de 2000), las reacciones del ala izquierda del gobernante Partido de los Trabajadores y de los sindicatos fueron -tal como se esperaba- negativas. Diputados del PT comenzaron a impulsar un petitorio contra el acuerdo, que ya recibió 23 firmas de parlamentarios, 15 de ellos del partido del mandatario. En tanto, la principal central sindical de Brasil, fundada por Lula en los '80, la Central Unica de los Trabajadores (CUT), también criticó el entendimiento con el Fondo.
Sin embargo, el gobierno respira aliviado por los beneficios concretos que recibe. Además de ponerlo a salvo de posibles crisis financieras (con 8.000 millones de dólares no usados del acuerdo actualmente vigente y 6.000 millones más), este pacto «preventivo» le alivia notoriamente el panorama de vencimientos con el propio Fondo.
Dejá tu comentario