Acusan a servicios secretos británicos por asesinato de espía ruso Litvinenko
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El espía ruso Alexander Litvinenko, poco antes de morir envenenado con polonio 210.
Consultada por ANSA, una portavoz de la Cancillería declaró que la posición de Gran Bretaña es "muy clara".
"Hemos pedido la extradición del señor Lugovoi y estamos esperando una respuesta de las autoridades de Rusia", destacó la vocera diplomática.
"Este es un asunto criminal y no de inteligencia.Un ciudadano británico fue asesinado en Londres y la vida de otros ciudadanos británicos y extranjeros fueron puestas en peligro", agregó.
En la conferencia de prensa en Moscú, Lugovoi dijo que el envenenamiento de Litvinenko nunca hubiera ocurrido sin la participación de los servicios de inteligencia británicos.
"Incluso si no lo hubieran hecho ellos mismos, ocurrió bajo su control o autorización", destacó el ex espía de la KGB, quien afirmó tener evidencia para sus acusaciones.
Para Lugovoi, el MI6, la mafia rusa o el oponente al Kremlin y empresario ruso refugiado en Londres Boris Berezovsky podrían haber sido los responsables de la muerte de Litvinenko.
"El rol principal fue de los servicios secretos británicos y de sus agentes", agregó.
También afirmó que fue "abiertamente" reclutado como agente secreto para Gran Bretaña.
"Ellos me pidieron que recolectara cualquier información comprometedora acerca del presidente Putin y de miembros de su familia", continuó.
En la conferencia de prensa, admitió que en un principio se le había pedido que hallara información financiera, pero que tras recibir pagas muy altas, se dio cuenta de que se le exigían más datos.
Sobre Berezovski, dijo que es "un gran maestro de la intriga política", y recordó que Litvinenko se había ofrecido a vender material comprometedor sobre supuestas actividades ilegales de Berezovski en Londres.
Lugovoi negó que tenga intención de viajar a la capital británica para comparecer ante la justicia.
De la rueda de prensa también participó Dmitri Kovtun, otro ex agente del KGB, quien junto a Lugovoi fue una de las últimas personas en ver con vida a Litvinenko el 1ro.
de noviembre, día en que cayó enfermo y fue ingresado en el hospital.
"Nos marcaron con polonio para su futura utilización en un escándalo político.
El polonio deja rastro, por lo que era ideal para inculparnos", dijo.
Negó además que tuviera razones para envenenar a Litvinenko.
"Sacha (Litvinenko) no era mi enemigo. No sentía odio ni indiferencia por lo que él estaba haciendo, por los libros que estaba escribiendo. Yo estaba en el mundo de los negocios desde hacía mucho tiempo y no estaba interesado", agregó Lugovoi.
También denunció que exiliados rusos en Londres trabajan para los servicios secretos a cambio de recibir la nacionalidad británica.
"El público británico debería saber lo que están haciendo ciertos ciudadanos rusos en Londres", concluyó.
Tras las acusaciones, Berezovsky dijo que "ahora está más claro que nunca" que el Kremlin estuvo detrás del asesinato de Litvinenko.
"Todo acerca de las palabras de Lugovoi y de su presentación dejan más que obvio que él está actuando bajo instrucciones del Kremlin.
Si el señor Lugovoi quiere demostrar su inocencia, le sugeriría que viaje a Londres y enfrente a la Justicia en las cortes británicas", destacó el oligarca ruso en un comunicado.
Por su parte, un ex oficial de la KGB y agente del espionaje británico, Oleg Gordievsky, calificó las acusaciones de Lugovoi de "fantasías tontas" y negó que este último hubiera trabajado para el MI6.
Lugovoi "trabajaba para el FSB, la organización interna de la KGB, y el MI6 no está interesado en información del servicio local, así que Litvinenko no era necesitado" para espiar, subrayó el ex agente a la BBC.




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