23 de marzo 2004 - 00:00

Advierten sobre una ola de terror en Occidente

Tel Aviv (ANSA, ASN) - La conformación de un Hamas más radical, un recrudecimiento del conflicto palestino-israelí y una ola de terrorismo en los países occidentales podrían ser las consecuencias del asesinato del jeque Ahmed Yassin, según los analistas.

Por otra parte, se destacó el momento especial en que se produce esta nueva crisis en Medio Oriente, cuando Estados Unidos lucha por mantener unida la coalición que lo acompaña en la ocupación de Irak. En ese sentido, una crisis de magnitud entre Israel y los palestinos daría a la Casa Blanca menos margen de maniobra para mantener una actitud algo más equidistante en este conflicto, algo que podría explotar el gobierno de Ariel Sharon.

«Creo que una parte de los defensores de Hamas en el exterior tratarán ahora de movilizarse para organizar atentados contra objetivos israelíes y judíos en sus países», dijo Reuven Paz, especialista israelí del Centro Antiterrorismo de Herzlya.

La intención tradicional del asesinado líder del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) era que la guerra contra Israel se desarrollara en el interior de la «Palestina histórica», es decir, en los territorios autónomos y en el propio Estado judío, y que no tocara objetivos extranjeros. Sin embargo, un documento difundido ayer por Azzedin al Qassam, el brazo armado de Hamas, dirigido a Estados Unidos, acusa a este país de haber aprobado el ataque contra su dirigente, lo que obligó a la administración de George W. Bush a una incómoda desmentida.

Apenas una hora después de la muerte de Yassin, Abdelaziz Rantisi, portavoz de Hamas, señaló que un «liderazgo paralelo» y secreto fue habilitado por la organización fundamentalista para asumir las redes del movimiento en el caso de que sus jefes más conocidos sean eliminados.

Por supuesto, se desconoce quiénes integran este grupo, si es que efectivamente existe.

«Yassin no era contrario en principio al plan de Sharon en Gaza», consistente en una retirada unilateral y un desmantelamiento total de los asentamientos judíos, recuerda Paz, pero sus sucesores podrían tener un parecer distinto. Además, reveló, cuando el ministro de Defensa,
Shaul Mofaz, ordenó su muerte creía que de ese modo debilitaba a Hamas, antes del retiro israelí. «Todo permite pensar que es un cálculo equivocado», evaluó Paz.

• Debilidad

Distinta es la opinión de Amos Ghilad, ex comandante de la inteligencia israelí, para quien dirigentes de Hamas se verán ahora obligados a entrar en la clandestinidad porque se dan cuenta de que sus vidas corren peligro. Como consecuencia, Hamas se verá debilitado y se abre para la Autoridad Palestina (AP) la posibilidad de retomar el control de la situación en los territorios.

Una opinión semejante tiene
Boaz Ganor, estudioso del Centro Interdisciplinario de Herzlya, para quien «objetivamente, la muerte de Yassin refuerza a Yasser Arafat».

De todas formas, los analistas están de acuerdo en que un episodio como el de ayer generará más atentados, cuyos responsables, en muchos casos, pueden ser desconocidos para los servicios secretos, lo cual sería también desestabilizante.

El atentado de hace una semana en el puerto de Ashdod, que dejó 10 muertos, significó para Yassin la condena a muerte, pero sus sucesores podrían seguir en el mismo camino, con lo que los extremistas podrían intentar «grandes atentados en puertos, aeropuertos, centrales eléctricas y rascacielos», todos en la mira de quienes ahora lloran al jeque muerto.

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