Los agricultores franceses volvieron a movilizarse con fuerza contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, en una protesta que combinó acciones simbólicas en París y manifestaciones regionales. Tractores de la Coordinación Rural ingresaron de madrugada al centro de la capital y algunos llegaron hasta las inmediaciones de la Torre Eiffel, mientras se registraron decenas de acciones en todo el país.
Agricultores franceses marchan para presionar contra el acuerdo Mercosur-UE y Francia anticipa su rechazo
Denuncian competencia desleal, riesgos sanitarios y un impacto directo sobre la ganadería local, mientras Emmanuel Macron ratificó que votará en contra en su estado actual.
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Productores de la Coordinación Rural se movilizaron con tractores en París y otras ciudades para rechazar el acuerdo Mercosur-UE.
El acuerdo, negociado durante más de 25 años entre la UE y los países del Mercosur, apunta a reducir aranceles y facilitar el comercio birregional. Para Europa, el principal beneficio sería industrial, con mayor acceso para automóviles y bienes manufacturados. A cambio, los países sudamericanos podrían exportar más carne vacuna, aves y soja al mercado europeo.
Por qué el acuerdo no les conviene a los agricultores franceses
Ese intercambio es justamente el núcleo del rechazo del sector agropecuario francés. Los productores sostienen que el tratado introduce una competencia considerada desleal, ya que los agricultores del Mercosur no operan bajo las mismas exigencias que rigen en la Unión Europea.
Entre los principales puntos de conflicto se destacan las normas sanitarias y ambientales, el uso de pesticidas prohibidos en Europa y regulaciones más laxas en materia de bienestar animal. A esto se suma el temor a la propagación de enfermedades ganaderas, un riesgo que, según advierten, podría afectar gravemente a regiones donde la producción agropecuaria es el principal sostén económico.
“Una vez firmado, firmado está”, advirtieron dirigentes rurales durante las protestas, que expresaron un profundo sentimiento de traición hacia el gobierno. Aunque reconocen que existe respaldo social al consumo de productos locales, señalan que ese apoyo no se refleja en las políticas públicas ni en las decisiones de compra.
Francia votará contra el acuerdo
En este contexto, el presidente Emmanuel Macron reiteró que Francia votará contra el acuerdo “en su estado actual”. El gobierno francés exige la incorporación de las denominadas “cláusulas espejo”, que obligarían a los productos importados a cumplir los mismos estándares que se imponen a los productores europeos. Sin esas garantías, París considera que el tratado pondría en riesgo la sostenibilidad del sector.
Francia no está sola en su postura: Austria, Polonia, Irlanda, Bélgica y los Países Bajos también manifestaron reservas. En contraste, países como España, Portugal y Alemania presionan para cerrar el acuerdo, en particular este último, interesado en ampliar mercados para su industria automotriz.




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