8 de enero 2026 - 12:10

La Unión Europea cedió a los pedidos de Italia y quedó a un paso de cerrar el acuerdo con el Mercosur

La Comisión Europea le propuso a Italia medidas económicas favorables para abaratar costos en la industria de la agricultura para que pueda dar su voto positivo y avanzar con el tratado.

La Unión Europea ofreció medidas económicas favorables para abaratar costos en la industria de la agricultura.

La Unión Europea ofreció medidas económicas favorables para abaratar costos en la industria de la agricultura.

Con el objetivo de avanzar con las negociaciones para cerrar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, la Comisión Europea le propuso a Italia, uno de los países que más resisten el pacto, medidas económicas favorables para abaratar costos en la industria de la agricultura y que pueda dar su voto positivo.

Este miércoles, se llevó a cabo una reunión extraordinaria con ministros de Agricultura de los países miembros de la Unión Europea y se planteó reducir los precios de abonos y fertilizantes, a partir de la suspensión temporal a los aranceles por las importaciones de estos productos.

Esta oferta se sumó a otras que se habían presentado este martes como adelantar pagos a los agricultores durante el próximo período presupuestario (2028-2034) y a protecciones para el mercado interno que no afecten a los productores cuando ingresen al continente los artículos elaborados en Sudamérica.

Previamente, el ministro de Agricultura italiano, Francesco Lollobrigida, quien a su vez es el primo de la primera ministra Giorgia Meloni, le había solicitado a la Comisión Europea medidas que abarataran la importación de fertillizantes y la suspensión de los aranceles por su importación.

Se define la firma del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la UE

Ahora, Bruselas accedió al pedido de Italia para avanzar con el tratado con el Mercosur. De esta manera, ya podría concretarse la firma para el acuerdo que establecerá la zona de libre comercio más grande del mundo.

El viernes el Consejo Europeo volverá a votar el documentos para determinar si efectivamente se llevará a cabo la firma del tratado de libre comercio con el Mercosur. Para que sea aprobado, se necesita el apoyo de al menos el 55% de Estados miembros que representen un piso del 65% de la población. Además, se requiere que no pueda constituirse una minoría de bloqueo que puede producirse a partir de cuatro países que sumen el 35% de los habitantes de la UE. Para ambas situaciones, el apoyo de Italia es fundamental.

De esta manera, se podría avanzar con el acuerdo a pesar de la negativa de Francia, Hungría y Polonia, cuya postura de rechazo es sabida hace años. Si a este grupo se sumaba Italia, el acuerdo no podría prosperar. Por eso, el Consejo Europeo accedió a los reclamos de Roma que permitirían que la primera ministra, Giorgia Meloni pueda mantener su base electoral vinculada al campo.

Que prevé el acuerdo entre el Mercosur y la UE

El convenio, discutido durante casi 25 años, contempla la reducción gradual de aranceles, la creación de una zona de libre comercio entre ambos bloques y la aplicación de reglas de origen destinadas a asegurar que los beneficios queden dentro del Mercosur y la UE. El texto también incorpora compromisos en materia de servicios, propiedad intelectual, compras públicas, comercio sostenible, empresas estatales y mecanismos de solución de controversias, un punto central para brindar previsibilidad a largo plazo.

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El convenio es discutido hace casi 25 años.

El convenio es discutido hace casi 25 años.

Desde Brasil subrayan la dimensión económica del entendimiento. Según explicó Lula, el tratado abarcaría a 722 millones de habitantes y representaría un PBI conjunto de u$s22 billones, lo que lo convertiría en el "mayor acuerdo comercial del mundo".

Datos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Estados Unidos indican que el comercio actual entre la UE y el Mercosur alcanza los 88.000 millones de euros anuales en bienes y otros 34.000 millones de euros en servicios. Con la consolidación de la zona de libre comercio, ese intercambio podría escalar hasta representar cerca del 20% del Producto Bruto Interno global.

En términos concretos, el acuerdo prevé la eliminación de aranceles sobre alrededor del 90% del comercio bilateral, con plazos de desgravación más extensos que los concedidos por la UE en tratados anteriores. Para el Mercosur, esto abriría oportunidades en exportaciones agroindustriales, energéticas y mineras. Para Europa, en tanto, implicaría asegurar el acceso a alimentos, energía y minerales críticos, además de facilitar el ingreso de su producción industrial al mercado sudamericano y reforzar su posicionamiento frente a Estados Unidos y China.

Estimaciones europeas calculan que el bloque podría sumar cerca de u$s10.000 millones adicionales por año en exportaciones hacia el Mercosur, mientras que las ventas del bloque sudamericano crecerían en torno a u$s60.000 millones.

Una vez rubricado, el acuerdo deberá atravesar los procesos de ratificación institucional en ambas orillas del Atlántico. Cada país del Mercosur y los Estados miembros de la UE deberán aprobarlo según sus mecanismos internos, un trámite que podría extenderse durante meses o incluso años, dependiendo de los tiempos parlamentarios.

El acuerdo Mercosur-UE suma nuevos opositores: Hungría e Irlanda adelantaron que votarán en contra

El escenario volvió a complicarse: Hungría e Irlanda irrumpieron como nuevos focos de resistencia y ya anticiparon que votarán en contra.

Desde Budapest, el rechazo fue explícito. “La Comisión Europea está presionando para adoptar y aplicar un acuerdo que abriría Europa a las importaciones ilimitadas de productos agrícolas sudamericanos, a expensas del sustento de los agricultores húngaros”, sostuvo el ministro de Exteriores, Péter Szijjártó. En la misma línea, el viceprimer ministro irlandés, Simon Harris, ratificó la postura de su país: “La posición del gobierno (de Irlanda) sobre Mercosur siempre ha sido clara: no apoyamos el acuerdo en la forma en que fue presentado”.

Con estas definiciones, Hungría e Irlanda se suman a Francia y Polonia como los principales obstáculos internos para avanzar con la asociación birregional. En el caso húngaro, el cuestionamiento apunta directamente a Bruselas. Szijjártó volvió a denunciar que las autoridades comunitarias “ignoran una vez más” los intereses de los productores agropecuarios, uno de los sectores más críticos del acuerdo.

“Bruselas ya ha dado innumerables señales de que solo le interesa Ucrania y que no se ocupa de los problemas de los europeos”, lanzó el funcionario, alineado con una postura que no sorprende en Budapest. El propio primer ministro Viktor Orbán ya había advertido en ocasiones anteriores que firmar el acuerdo con el Mercosur sería “un tiro en el pie” para los agricultores del continente.

Irlanda, en tanto, confirmó que mantendrá su voto negativo de cara a la firma, que estaba prevista para el próximo lunes. La decisión refuerza la sensación de estancamiento dentro del bloque.

Las dificultades internas fueron reconocidas incluso por la propia Comisión Europea. El comisario de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, admitió que los veintisiete Estados miembro aún no logran consensuar las salvaguardias necesarias para proteger a los productores agrícolas europeos.

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