Alarma por inédita ola de violencia del narcotráfico en Rio
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El alcalde de Rio de Janeiro, César Maia, pidió al gobierno el traslado del jefe del narcotráfico carioca «Fernandinho Beira Mar», a quien responsabilizó por los hechos. Sin embargo, el ministro de Justicia, Marcio Thomas Bastos, contestó que el problema no se soluciona con el traslado de una persona y se comprometió a reforzar las acciones para evitar que la situación se repita. El ministro calificó de «inadmisibles» las acciones del narcotráfico y pidió tranquilidad a la población.
El secretario de administración penitenciaria, Asterio Pereira, prohibió por 15 días todos los beneficios a los líderes del Comando Vermelho, incluidas las visitas, tanto normales como íntimas, y el acceso a la televisión.
La acción más violenta ocurrió en el barrio de Botafogo, cuando dos hombres lanzaron bombas incendiarias en el interior de un autobús repleto de pasajeros. Dos personas fueron internadas en estado grave, con quemaduras de alto grado y se temía por sus vidas.
En el barrio de Benfica un puesto de la policía militar fue baleado desde una motocicleta sin que se registren heridos, a la misma hora en que otro grupo incendiaba un autobús en la avenida Dom Helder Cámara. Un poco más tarde, dos granadas fueron lanzadas contra la fachada de un condominio en la exclusiva playa de Ipanema; una estalló pero no causó víctimas -sólo destruyó parcialmente unas ventanas- y la otra fue desactivada más tarde. En medio de los incidentes, narcotraficantes del Morro do Cantagalho, cerca de Copacabana, ordenaron a los comerciantes que no abrieran sus negocios.
Cuatro estaciones del servicio de tren subterráneo tuvieron que ser cerradas debido a amenazas de explosivos y por los tiroteos entre la policía y delincuentes.
La gobernadora Rosinha Garotinho dijo en conferencia de prensa que la acción se detectó la medianoche del domingo y de inmediato se dispuso una masiva presencia policial en las calles. «Si no hubiéramos actuado de esa forma, el estado de Rio de Janeiro estaría con todas sus puertas cerradas, como ocurrió en otros tiempos», recordó Garotinho.




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