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22 de mayo 2006 - 00:00

Alemán se venga del Estado adoptando hijos en el mundo

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Asunción - El alemán levanta el vaso de cerveza y nos invita a brindar por las mujeres de Paraguay, las más hermosas del planeta. En poco tiempo, él, Jürgen Hass, piensa dejar embarazada a una beldad de estos pagos y entonces no habrá forma de que la Justicia germana obtenga su extradición. «Desde que salí en los diarios, decenas de mujeres encantadoras se han ofrecido para ser mi esposa», afirma.

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Sus carcajadas suenan como toque de clarín. Bautizado como «el superpapá» por la prensa paraguaya, Hass se presenta a la cita con barba de varios días y la ropa arrugada porque probablemente la ha tenido que meter en la maleta a toda prisa. Hace dos semanas que un juez paraguayo ordenó su arresto por no haberse presentado a declarar cuando correspondía. Su causa es el motivo por el que lo persiguen las justicias alemana y paraguaya. La misma por la que lo han apodado «el superpapá»: asumir la paternidad de niños sin padre reconocido en países en desarrollo para que el Estado alemán se tenga que hacer cargo de ellos en tanto ciudadanos germanos.

Jürgen saltó a la fama -y puso en pie de guerra a las autoridades- cuando un periódico local descubrió que se había atribuido la paternidad biológica de 300 menores en Europa, Asia y América.

«Parece que esos periodistas estaban distraídos cuando les hablé. Usted tome nota: no son 300 sino más de 1.000 los pequeños que he reconocido porque también he asumido la paternidad de muchas criaturitas que todavía se mueven en el vientre de sus madres», explica.

Es, ni más ni menos, la fórmula que discurrió para que el Estado alemán tenga que conceder la ciudadanía a los pequeños desamparados de este mundo.

«Yo reconozco como mío a un pobrecito (lo dice en español) del Tercer Mundo y mi país, gústele o no, se ve obligado a otorgarle una subvención de 500 euros mensuales. Así lo establece la ley, y las leyes están para ser acatadas», explica.

Sus ojillos inquietos, que persiguen como dos misiles cada trasero que circula por la calle, se detienen en el artículo número 1.947 del Código Civil alemán -un libraco que lleva consigo como si fuera la Biblia-, donde se estipula que todo hijo de alemán es alemán «por derecho hereditario y de vínculo». El códice no impone ninguna prueba de filiación, como podría ser la declaración de testigos o un test de ADN.

Desde que comenzó su extraña cruzada, a finales de 2003, Hass ha puesto bajo tutela germana a niños y niñas de todas las edades en Brasil, India, Moldavia, Rumania y Ucrania. ¿Por qué le dio por hacerlo?

Al comienzo de la conversación dice que actuó por una cuestión de principios. Si las empresas alemanas se establecen en países subdesarrollados para explotar la mano de obra barata, es justo que de algún modo retribuyan a sus huéspedes.

Luego reconoce que detrás de su altruismo está la sed de venganza. Hasta 1993 Hass vivía plácidamente en la localidad alemana de Duisburg, donde se le reconocía como un ciudadano modelo. Pero en 1993, el juzgado de la provincia lo condenóa tres años de prisión por ofrecer asesoría-legal sin tener el título de abogado. Su mundo se vino abajo: la madre de sus dos hijos lo abandonó, sus amigos le dieron la espalda y tuvo que vender su compañía aseguradora para pagar la multa de 100.000 euros que le impuso la Justicia. «Estaba tan deprimido que no tuve fuerzas para suicidarme. En una revista vieja leí que un berlinés hizo una pequeña fortuna adoptando niños en Sudamérica. Y me vino la inspiración. ¿El Estado alemán había arruinado mi vida? OK, yo lo hundiría con una invasión de pequeños inmigrantes.»

Para la fiscal paraguaya Teresa Martínez, «el superpapá» es un delincuente que se aprovecha de la desesperación de las madres en situación irregular «para fines oscuros que no se relacionan con el bienestar de sus víctimas». Martínez indica que en Paraguay se considera delito que un individuo reconozca a un chico que no es su hijo biológico, con lo cual todas la adopciones que ha realizado son ilegales.

El tribunal de delitos financieros de Asunción estudia la posibilidad de incautar las cuentas que Hass ha abierto mediante testaferros, en diferentes bancos paraguayos. También se está tramitando el pedido de extradición que cursó Alemania, a través de su embajador, Claus Krell. Un funcionario del Reichsbank (Banco Federal Alemán) reconoció que las proezas de Jürgen ya le han costado al erario más de tres millones de euros.

Alarmada ante la imposibilidad de frenar el drenaje, la ministra germana de Justicia, Brigitte Zypries, se propone enviar al Parlamento un proyecto de ley para modificar las leyes migratorias y de adopciones.

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