La canciller alemana, Angela Merkel, junto a los principales dirigentes de los 16 estados federados.
Alemania tendría que asumir unos gastos de entre 1.000 y 2.000 millones de euros (1.500 y 2.900 millones de dólares) al año para abandonar antes de lo previsto la energía nuclear, según advirtió el ministro de Economía, Rainer Brüderle.
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Brüderle precisó que el coste dependerá del resultado del examen que una comisión de expertos independiente está realizando de las centrales atómicas de Alemania. También variaría en función de la rapidez con la que se abandonase ese tipo de energía, recalcó.
Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, afirmó que hay un consenso total con los líderes de los "LTMnder" para acelerar el llamado apagón nuclear, a falta de que se concreten los términos y plazos de cierre para los 17 reactores del país.
"Todos nosotros queremos abandonar lo antes posible la energía atómica", afirmó la canciller al término de la cumbre celebrada en Cancillería con los primeros ministros de los 16 estados federados.
Ambos grupos de trabajo fueron creados después de que Merkel anunciara, además de la desconexión inmediata de siete reactores -los más viejos del país-, una moratoria nuclear de tres meses al calendario de cierre para revisar la seguridad de todas las plantas.
Entre los escollos a salvar está la cuestión de los costes que acarreará el abandono de la energía nuclear, así como los nuevos términos del correspondiente acuerdo con los consorcios. Varios se proponen exigir una indemnización por ese nuevo cambio, por las pérdidas que les acarrearán.
El gobierno socialdemócrata-verde del antecesor de Merkel, Gerhard Schröder, pactó en 2000 con la industria un plan de abandono gradual de la energía atómica, de manera que el último reactor quedaría apagado en 2022, a más tardar.
La coalición de centroderecha de la canciller revocó ese pacto, hace apenas unos meses, y aprobó prolongar la vida de las centrales entre 8 y 14 años, así como la introducción de una nueva tasa, a aportar por las consorcios, a cambio de esa explotación adicional de los reactores.
La reunión fue convocada para acercar posiciones entre los estados federados acerca de los plazos de desconexión de las plantas, después de que Merkel diera marcha atrás, dos días después de la catástrofe de Fukushima, a su plan para prolongar el periodo de funcionamiento de los reactores.
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