Crisis energética no da tregua a Alemania: se agrava por la bajada del Rin

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La industria avisó de problemas de suministros, principalmente en los referido al carbón y derivados del petróleo.

La ya debilitada economía de Alemania sufre ahora los problemas de suministro como consecuencia los problemas de navegación fluvial que causó la caída del nivel del Rin en medio del fuerte calor estival que azota a Europa.

La amenaza de un cierre parcial del tráfico fluvial en este río, uno de los más transitados del mundo, se ha convertido en un rompecabezas adicional para la industria alemana, golpeada por la crisis del gas ruso y el fuerte incremento de los precios de la energía a causa de la guerra de Ucrania.

Roberto Spranzi, jefe de DTG, una cooperativa de transporte marítimo de la ciudad industrial de Duisburgo, cuenta que su flota de más de 100 barcos está viéndose obligada a limitar la carga para evitar que alguno de ellos acabe varando, por la falta de agua.

"Tenemos que utilizar tres o cuatro barcos, cuando en tiempos normales sólo nos haría falta uno" para transportar la misma carga, explica a AFP.

"Nosotros aprovisionamos en materias primas las fábricas de las orillas del Rin. Cuando ya no se puede, o se hace en menor medida, esto se convierte en una amenaza para la industria alemana", advierte.

Amenaza a las centrales de carbón

En Alemania alrededor del 4% del flete se hace por vía marítima, incluyendo el Rin. El río ganó importancia en los últimos meses a medida que Alemania ha decidido apostar por el carbón para reducir su dependencia del gas de Rusia.

El problema es que muchas de las grandes centrales eléctricas se sitúan precisamente en el entorno del Rin, un río fundamental para su aprovisionamiento.

El grupo energético Uniper declaró que el bajo nivel del Rin podría traducirse en septiembre en "un funcionamiento irregular" de dos de sus centrales de carbón. EnBW, otro grupo que opera en la región de Baden-Wurtemberg, en el suroeste de Alemania, avisó que las entregas de carbón podrían verse limitadas.

"El bajo nivel de las aguas del Rin implica que no puede asegurarse con normalidad el transporte de importantes cargas de productos petroleros, de diésel o de fuel", resume Alexander von Gersdorff, vocero de la asociación profesional alemana de industriales de la energía y de carburantes.

Ralentización de la industria

Varios pesos pesados de la industria presentes en las orillas del Rin, como ThyssenKrupp o BASF, temen una ralentización de su actividad en las próximas semanas.

La disminución del flete en el Rin se añade así a la perturbación de la cadena de suministro sufrida por la industria alemana, una situación que acentúa el riesgo de penuria, y que también tiene su impacto en las cifras macroeconómicas.

La sequía de 2018, en la que la profundidad de referencia del Rin bajó hasta 25 centímetros en octubre de ese año, recortó entonces en dos décimas el PBI alemán, apunta Deutsche Bank Research.

"Si los problemas que estamos observando actualmente duran más (que en 2018), la pérdida de valor económica será más grave", señala uno de sus economistas, Marc Schattenberg.

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