La Paz (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente de Bolivia, Evo Morales, y sus opositores regionales inauguraron anoche un esperado proceso de diálogo, tras el referendo celebrado el domingo que ratificó al mandatario y a sus principales rivales. Las numerosas llamadas a favor de una conciliación que se produjeron después de esa consulta se vieron satisfechas ayer con la decisión de los prefectos (gobernadores) opositores de Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca de reunirse con Morales en La Paz. Junto a los prefectos llegó también Roly Aguilera, secretario general de la Prefectura de Santa Cruz, cuyo titular, Rubén Costas, se mantiene en huelga de hambre en ese departamento, en reclamo contra la administración central.
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En el lugar también se encontraban los oficialistas de Oruro, Alberto Aguilar, y de Potosí, Mario Virreira -confirmados en las urnas-los únicos que habían asistido a la reunión matutina convocada por Morales.
«Venimos con las mejores intenciones de alcanzar acuerdos que nos permitan tranquilizar al país, que nos permitan darle una buena noticia», declaró Leopoldo Fernández (Pando), en nombre de sus colegas.
«Será importante establecer un diálogo con el gobierno para que haga conocer su posición respecto al IDH, las autonomías departamentales, los estatutos autonómicos y otros temas», declaró el prefecto de Tarija, Mario Cossío.
La plaza principal estaba cercada por policías a una cuadra a la redonda y se había suspendido el acceso vehicular. Al ingresar al Palacio Quemado, el ministro de Gobierno, Alfredo Rada, dijo que el gobierno se habían otorgado «plenas garantías» a los prefectos, como pidieron-Paz. En la reunión se definirá una agenda del diálogo, según el canciller David Choquehuanca, quien invitó también a observadores internacionales que llegaron para el referendo del domingo pasado. Poco antes, el mandatario había anunciado la designación de un equipo ministerial para negociar dicha agenda con los gobernadores de estas regiones en sus propios territorios.
El conflicto en el país está marcado por el enfrentamiento entre el proyecto constitucional socialista e indigenista de Morales y el plan autonomista que emprendieron de forma unilateral las regiones de la llamada «media luna» (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija), temas que, se espera, se busque compatibilizar en el diálogo.
Morales insistió ayer en que quiere «constitucionalizar las autonomías», porque a su juicio los bolivianos también se expresaron a favor de ellas en la consulta del pasado domingo, pero hizo hincapié en que ese proceso no debe suponer independencia ni separación. «Vamos a apostar por una verdadera autonomía», garantizó el mandatario.
Con 94,2 por ciento del escrutinio oficial, Morales sale fortalecido del referendo con 67,6% de apoyo, lo que supera ampliamente a 53,7% que le dio la victoria en las elecciones presidenciales de 2005. Pero de ese plebiscito también salieron victoriosos sus principales rivales autonomistas de Morales. En ese marco, los medios locales hicieron eco de algunas irregularidades en la consulta del domingo, en su mayoría en provincias opositoras.
El ex vicepresidente de Guatemala, Eduardo Stein, jefe de la misión de observadores de la OEA, señaló que sólo en 91% de las mesas observadas se garantizó el voto secreto.
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