Los analistas políticos de EEUU coinciden en que Obama se hizo con la victoria en el tercer debate cara a cara con Romney. Encuestas inmediatas tras el duelo, como las de las cadenas CNN o CBS, le dieron una vez más la victoria a Obama: 48 por ciento frente al 40% de Romney en el caso de CNN, y más pronunciada aún en el de CBS: 53-23 por ciento.
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Pero la pregunta que nadie se atrevía a responder con contundencia es si esto será suficiente para recuperar el ritmo en las dos semanas que restan hasta la cita ante las urnas y asegurarse un segundo mandato demócrata.
"Victoria técnica para Obama, pero ganó poco", resumía el debate el columnista de "The Washington Post" Carter Eskew. La revista "National Journal" llegaba a una conclusión muy similar: "Obama gana el tercer debate pero Romney gana la temporada de debates", tituló su balance final de los tres encuentros televisados de los aspirantes a la Casa Blanca.
"Mediante sus firmes actuaciones y el espectacular fracaso en el primer debate (de Obama), Romney se ha deshecho de un obstáculo importante: un número casi decisivo de estadounidenses creen ahora que es una alternativa viable a Obama", justificaba la publicación su análisis.
Algo que parece confirmar la letra pequeña de los sondeos post-debate, que tampoco son demasiado tranquilizadores para el bando demócrata: si bien dieron como ganador a a Obama cuando la pregunta era quién dio mejor imagen de comandante en jefe o de "líder fuerte", la ventaja lograda sobre Romney -de menos de cuatro puntos porcentuales- no es como para bajar la guardia.
Sobre todo teniendo en cuenta que esta escasísima ventaja se da en un tema como el de política exterior, que ha sido un fuerte indiscutido de Obama y en el que la mayoría de los analistas coincidió en que Romney no hizo, en líneas generales, más que corroborar las políticas seguidas por el demócrata.
"Por primera vez en esta campaña, preferiría estar en los zapatos de Romney en vez de en los nuestros", admitió -bajo condición de anonimato, eso sí- un alto asesor de Obama, según el "National Journal".
Obama no dejó pasar oportunidad la noche del lunes para atacar y desacreditar a su rival republicano Mitt Romney en el tercer y último debate presidencial estadounidense antes de las elecciones del 6 de noviembre.
Durante los 90 minutos de cara a cara en Boca Ratón, Florida, el mandatario usó todos los recursos a su disposición para tratar de dejar clara su valía como "comandante en jefe" frente a un contrincante que carece de experiencia en política exterior, tema central del encuentro: desde acusarlo de promover políticas "temerarias" y enviar "mensajes mixtos" a aliados y tropas a burlarse abiertamente de críticas de su rival por su intención de recortar el presupuesto militar.
"Usted mencionó la Marina y que tenemos menos barcos que en 1916. Bueno, también tenemos menos caballos y bayonetas, porque la naturaleza de nuestro Ejército ha cambiado. Tenemos esas cosas llamadas portaaviones (...) tenemos esos barcos que van bajo el agua, submarinos nucleares", dijo Obama en uno de los momentos de la noche más comentados en las redes sociales.