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12 de junio 2007 - 00:00

Ante descalabro, Royal pide auxilio al centro

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París (EFE, AFP) - La campaña para la segunda y definitiva vuelta de las legislativas francesas del próximo domingo empezó ayer, con la derecha segura de consolidar su supremacía en la Asamblea Nacional (cámara de diputados), mientras que los socialistas llaman a salvar «el pluralismo» con guiños a los centristas de François Bayrou.

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La «ola azul» anunciada por los sondeos se confirmó el domingo en las urnas, en las que los franceses ratificaron su apuesta por el conservador Nicolas Sarkozy y su proyecto de «ruptura» en las presidenciales del pasado 6 de mayo, al dar a la derecha más de 45 por ciento de los votos.

Las proyecciones en escaños en la futura Asamblea Nacional auguran a la derecha entre 383 y 501 asientos del total de 577 que se renuevan en estos comicios, mientras que los de la izquierda oscilaría entre 60 y 185.

Con los pequeños partidos fuera de juego, la fuerte bipolarización de la cámara entre la conservadora y gobernante UMP, que ampliará la mayoría absoluta que tiene desde 2002, y el opositor Partido Socialista (PS), relanzará el debate sobre la introducción de una cierta proporcionalidad en el sistema mayoritario actual.

De los 110 candidatos elegidos ayer (un récord), 98 son de la UMP -que obtuvo 39,54 por ciento de los votos-, cuya presidencia dejó Sarkozy para suceder a Jacques Chirac el pasado 16 de mayo. Otros ocho son centristas aliados con Sarkozy, como el titular de Defensa, Hervé Morin, uno de los siete miembros del Ejecutivo vencedores ayer, entre ellos el primer ministro, François Fillon.

Sólo un candidato de izquierda fue elegido ayer: un diputado del Partido Socialista (PS), cuyas rivalidades se han agudizado desde las Presidenciales y que obtuvo un 24,73% de los sufragios.

  • Contacto telefónico

    Tal como hiciera entre las dos vueltas de las presidenciales, Ségolène Royal (que no se postula en estos comicios) telefoneó ayer al centrista Bayrou, cuyo nuevo Movimiento Demócrata (MoDem) ha obtenido sólo 7,61% de los votos, porque «debemos unir nuestras fuerzas». La iniciativa de Royal, que aspira a hacerse con el liderazgo del PS, que quiere renovar, y tiene ya la vista en las presidenciales de 2012, no gustó al líder del partido y padre de sus cuatro hijos.

    François Hollande dijo sarcásticamente que no ha «prohibido a nadie» telefonear y afirmó que donde sea posible los candidatos del PS se mantendrían en la segunda vuelta frente a la derecha. Pero, para «favorecer el pluralismo», llamó tácitamente a los votantes de izquierda a dar su voto a los candidatos de Bayrou el domingo en las circunscripciones donde la izquierda fue eliminada.

    Bayrou, quien afronta la segunda vuelta en su feudo del suroeste, no ha respondido por el momento. Sólo dijo que examinaría «caso por caso» la situación antes de definirse para el domingo próximo.
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