Ante la alarma atómica, Merkel paraliza su plan nuclear
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Angela Merkel.
Merkel, quien en su primera legislatura en coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) respetó ese calendario por imperativo de su socio, tras su reelección y alianza con el FDP se lanzó en pos de la prolongación de la vida útil de las centrales.
El resultado fue la ley por la que se alargaba el periodo de funcionamiento de las plantas una media de 12 años, 8 para las más antiguas y 14 años para las más modernas, normativa que fue aprobada por el Parlamento con los votos de su coalición.
Merkel contaba recaudar de los consorcios energéticos, a cambio de mantener en activo las plantas, 30.000 millones de euros, que teóricamente se destinarían al desarrollo de energías alternativas.
La suspensión ahora de esa ley se produce en plena alarma social por una eventual catástrofe nuclear en Japón y recién abierto un año electoral que arrancó mal para Merkel.
El movimiento antinuclear empezó a revitalizarse en cuanto se aprobó el aplazamiento del "apagón", con bloqueos a convoyes de residuos, y reaccionó de inmediato ante la alarma atómica japonesa.
El pasado sábado se formó una cadena humana de 45 kilómetros entre Stuttgart y la central de Neckarwestheim (sur de Alemania), con unos 60.000 manifestantes, tras lo que se convocaron para concentraciones similares en todo el país y ante la Cancillería.
Según cifras de los organizadores, unas 110.000 personas se manifestaron en 450 puntos de Alemania, mientras que la convocatoria ante la Cancillería congregó a los líderes de la oposición, que exigieron la desconexión inmediata de al menos siete plantas.
La alarma nuclear multiplica el riesgo de derrotas para la Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) de la canciller, que tras perder en febrero el gobierno de la ciudad-estado de Hamburgo teme quedar apeada del poder en Sajonia-Anhalt, el próximo domingo, y en Baden-Württemberg, su feudo desde hace 60 años, dos semanas después.
En Sajonia-Anhalt, donde la CDU gobierna en gran coalición, los sondeos apuntan a una victoria de una alianza entre socialdemócratas y La Izquierda, que quedarían empatados a votos.
En Baden-Württemberg -donde se encuentra la central de Neckarwestheim- se pronostica una derrota de la coalición de la CDU y el FDP a favor de una alianza de socialdemócratas y verdes.
Paralelamente a los comicios de Baden-Württemberg se celebran elecciones en Renania-Palatinado, donde se prevé una victoria de la fuerza que ya gobierna allí, el Partido Socialdemócrata.
Las filas de Merkel están aún bajo el impacto, además, de la dimisión como ministro de Defensa de Karl-Theodor zu Guttenberg, quien se perfilaba como su sucesor y que dejó el cargo por el escándalo por plagio en su tesis doctoral.




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