Los líderes mundiales reunidos hoy en Yakarta para evaluar los efectos del maremoto asiático aplaudieron la decisión de algunos países de conceder una moratoria en el pago de la deuda externa a las naciones afectadas por la tragedia.
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Así lo refleja la declaración final de esta cumbre extraordinaria, en la que participaron, además de los líderes asiáticos, el secretario general de la ONU, Kofi Annan; el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso; el director gerente del FMI, Rodrigo Rato, y el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn.
Los gobiernos que ya se han mostrado dispuestos a congelar la deuda de las naciones devastadas por el seísmo son Japón, Reino Unido, Estados Unidos, Alemania y Francia.
Los dirigentes y representantes de organizaciones internacionales se mostraron también de acuerdo en crear un sistema de detección de desastres en el Océano Indico y Sudeste Asiático, inexistente hasta ahora, y pidieron a la ONU que movilice a la comunidad internacional y coordine la ayuda humanitaria.
Asimismo solicitaron a Naciones Unidas que organice una conferencia internacional para fijar la sustentabilidad de la ayuda y explorar fórmulas a fin de que los desembolsos sean inmediatos.
Durante una conferencia de prensa celebrada en el Centro de Convenciones de Yakarta, Kofi Annan afirmó que confiaba en que las ayudas prometidas se desembolsen y no ocurra como en tragedias anteriores que los fondos no se entregan.
El secretario general de la ONU se refería a las promesas incumplidas de gobiernos e instituciones.
Por el momento, la comunidad internacional se ha comprometido a desembolsar más de 4.000 millones de dólares, y la Unión Europea elevó hoy sus ayudas a 2.000 millones.
Los líderes reunidos en Yakarta también insistieron en que las ayudas deben dirigirse de forma urgente a las necesidades de las víctimas, e insistieron en la importancia de la rehabilitación y los programas de reconstrucción.
Más de 150.000 personas perdieron la vida el 26 de diciembre tras el terremoto de 9,0 grados en la escala de Richter, que originó un "tsunami" y arrasó las costas de doce países de Asia y Africa.
La nación más afectada, con unos 100.000 muertos, según datos provisionales, fue Indonesia, donde se localizó el epicentro del seísmo.
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