Yasser Arafat, protagonista histórico y controvertido del conflicto de Medio Oriente, se encontraba anoche en estado de "muerte cerebral" en un hospital de París, según fuentes médicas. Altos funcionarios palestinos se resistían a reconocer el deceso de su jefe político, mientras las autoridades francesas mantenían un estricto secretismo al respecto. "Terrorista" para el gobierno israelí, "traidor y corrupto" para la minoría intelectual árabe, "mito y caudillo" para la mayoría de los palestinos, Arafat representa uno de los pilares de la lucha -tanto violenta como diplomática-por concretar un Estado palestino independiente. Su muerte podría resultar una complicación en lo político. Gaza y Cisjordania viven una situación económica desastrosa, y los grupos extremistas palestinos cuentan con un apoyo creciente. Un escenario de violencia no es descartable. La inteligencia y el ejército israelíes anoche estaban en alerta máxima. Sus pares palestinos trataban de arbitrar los medios para controlar la situación y asegurar una transición.
Yasser Arafat, figura clave de las últimas décadas en Medio Oriente y bisagra en la historia palestina. Deja un enorme vacío político y el temor a una crisis en la región.
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Pese a las insistentes versiones, y al anuncio del fallecimiento dado por el primer ministro de Luxemburgo,
Más que eso, el fallecimiento de Arafat, máxima autoridad palestina, abriría un período de incertidumbre en un momento en el que no hay ninguna solución a la vista para uno de los conflictos más largos de la historia contemporánea.
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