31 de diciembre 2002 - 00:00

Asume Lula mañana con la promesa de cambiar Brasil

Todo está listo en Brasilia para que el ex obrero metalúrgico Luiz Inácio Lula Da Silva asuma mañana la presidencia de Brasil, la undécima economía del mundo, con el compromiso de conciliar las expectativas de los inversores con un cúmulo de enormes demandas sociales. La ceremonia de asunción de Lula, que será acompañada por una inédita fiesta popular a la que se espera asistan cientos de miles de personas llegadas de todo Brasil, muchas luego de agotadores viajes en autobús de varios días, reducirá los actos protocolares y ampliará el contacto entre el nuevo presidente y los brasileños. Entre 250 y 300 invitados extranjeros confirmaron ya su presencia en la ceremonia, entre ellos Eduardo Duhalde y otros presidentes de la región. Sugestivamente, el enviado de la Casa Blanca será el representante comercial Robert Zoellick, el encargado de llevar adelante las negociaciones para el ALCA con el gobierno del Partido de los Trabajadores, las que se descuenta serán difíciles y complejas.

Brasilia (AFP, ANSA, EFE, Reuters) - El ex obrero metalúrgico y líder del Partido de los Trabajadores, Luiz Inácio Lula Da Silva, asumirá mañana la presidencia de Brasil, en una gran fiesta popular en Brasilia y con el desafío de conciliar su ambiciosa agenda social con las expectativas de racionalidad económica de los mercados.

Unas 150.000 personas según fuentes oficiales y hasta 500.000 según estimaciones de prensa tienen previsto asistir a la ceremonia de investidura presidencial, que por deseo de Lula será una fiesta del pueblo. «Vendrán centenares de millares. Tendremos la mayor concentración que Brasilia haya visto. Será una fiesta popular y bonita», auguró el futuro jefe de Gabinete, José Dirceu.

Brasilia, la capital diseñada hace 42 años por el arquitecto Oscar Niemeyer y el urbanista Lucio Costa, hoy Patrimonio Cultural de la Humanidad, está ya inmersa en el festivo ambiente. «Tú eres especial para la investidura», invitan grandes carteles.

• Frenesí

El eje central de Brasilia, la explanada que alberga todos los ministerios, vivía ayer un frenesí de trabajo para el montaje de cuatro tarimas y pantallas gigantes donde se realizarán los espectáculos de la investidura, en una ceremonia que le costará al partido unos 430.000 dólares, informó el coordinador Wilmar Lacerda.

También en la explanada, decorada con telas verdes y amarillas de la bandera brasileña y rojas del partido de Lula, se ubican el Congreso, donde el presidente será investido, y el Palacio de la Presidencia, donde recibirá la banda presidencial.

Terminadas las ceremonias oficiales ante las autoridades nacionales y extranjeras, Lula desfilará en un auto abierto ante el pueblo.

• Invitados

En tanto, familiares y amigos de Lula están ya en camino a Brasilia, atravesando con sus vehículos y en micros especialmente rentados los 1.100 kilómetros que separan la capital brasileña de Garanhuns, ciudad donde nació el presidente electo, en el nordestino estado de Pernambuco. Adicionalmente, decenas de miles de admiradores del nuevo presidente que partieron desde los más variados estados y ciudades del país se sumarán a los festejos.

Los actos oficiales congregarán una insólita mezcla de invitados. Ex guerrilleros y socialistas de origen humilde se sumarán a nobles, empresarios y políticos conservadores.


La Cancillería brasileña informó ayer que confirmaron su presencia los presidentes de la Argentina, Eduardo Duhalde; Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada; Chile, Ricardo Lagos; Perú, Alejandro Toledo; Uruguay, Jorge Batlle; Venezuela, Hugo Chávez; Portugal, Jorge Sampaio, y Sudáfrica, Thabo Mbeki. La Cancillería agregó que el príncipe Felipe, heredero de la Corona española, representará a España en los actos de toma de posesión.

Sugestivamente, el enviado del presidente estadounidense, George Bush, será el representante comercial de la Casa Blanca, Robert Zoellick, con quien Lula deberá encarar las negociaciones por el ALCA, que se prevén ríspidas y difíciles.
En tanto, el presidente francés, Jacques Chirac, enviará a su ministro de Turismo, Leon Bertrand.

Pero no todo será festejos para el nuevo mandatario. El futuro ministro de Cultura, el cantante y compositor
Gilberto Gil, ha planteado ya la primera crisis de gabinete al afirmar que no quiere que le nombren a sus colaboradores.

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