Asumió en Turquía un presidente islamista. Hay tensión militar
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En el mismo hotel donde intentaron atacar a Trump balearon a Reagan en 1981
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Qué dice la carta que escribió Allen antes del ataque a tiros en Washington
Abdullah Gül
pasa revista a
las tropas al
llegar al
Parlamento en
Ankara, donde
juró como
presidente
turco. La
relación de
este político
islamista con el
ejército laico
será el gran
desafío de su
gestión.
Sólo la idea de que un «islamista» pueda presidir la República fundada por Atatürk es completamente inaceptable para los círculos más seculares, como el principal partido de la oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP).
Sus integrantes habían logrado impedir el nombramiento de Gül a principios de año, desencadenando una crisis que condujo a elecciones generales anticipadas en julio, y consiguieron su fracaso en las dos primeras rondas de esta elección parlamentaria, los pasados días 20 y 24, cuando el candidato necesitaba dos tercios de los votos.
Pero no pudieron impedir su triunfo ayer, en la tercera ronda, cuando a Gül le bastaba con la mayoría absoluta: recibió 339 de los 448 votos emitidos en la Gran Asamblea Nacional (de 550 escaños).
Erdogan anunció que presentará hoy la formación de su nuevo gabinete, tras las elecciones generales del 22 de julio.
Y es que el antecesor de Gül en la jefatura del Estado, Ahmet Necdet Sezer, se había negado a dar su visto bueno al nuevo Ejecutivo y consideró que había que esperar al nombramiento de su sucesor en el cargo.
Ahora los observadores se preguntan cómo van a reaccionar los círculos más seculares, y en especial el poderoso ejército, al hecho de que las tres posiciones clave del Estado hayan pasado a manos del partido islamista AKP: el presidente, el primer ministro y el presidente del Parlamento. Además, de acuerdo con la Constitución turca, el presidente es también el jefe de las Fuerzas Armadas, uno de los núcleos duros del laicismo y protagonista de golpes de Estado en reiteradas ocasiones.
El jefe del Estado Mayor, el general Yasar Büyükanit, aseguró el lunes en su mensaje con motivo del Día de la Victoria, una festividad militar que se celebra el 30 de agosto, que los ataques contra Turquía desde el interior y el exterior han aumentado en los últimos días. Habló de «los centros malignos que intentan sistemáticamente erosionar la estructura laica del país», una inquietante alusión a los islamistas.
Para los analistas turcos, este tipo de declaraciones en el Día de la Victoria son habituales, pero adelantar el mensaje tres días para hacerlo público un día antes de la elección de Gül fue algo muy «significativo».
Hayrünnisa Gül, la esposa del nuevo jefe de Estado, estuvo excluida de las invitaciones a la presidencia, a pesar de que era la mujer del jefe de la diplomacia, por llevar en público el velo musulmán sobre su cabeza, prenda prohibida en las instituciones laicas de Turquía. Así, tampoco pudo estar presente en la ceremonia en el Parlamento, ni en la transferencia del poder de Sezer a Gül en el presidencial Palacio de Çankaya. (Ver aparte.)
La mayoría de los analistas políticos espera que la «era de Gül» fortalezca al país en su camino hacia la Unión Europea y en su papel en Chipre, mientras que los círculos comerciales esperan más apoyo para el desarrollo de actividades y vínculos internacionales.
Asimismo, Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia, Ale-mania, y la Liga Arabe felicitaron a Gül por el cargo.


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