14 de mayo 2002 - 00:00

Ataques en Cachemira dejan más de 30 muertos

Al menos 32 personas murieron, la mayoría militares y miembros de sus familias, y decenas resultaron heridas cuando tres rebeldes islámicos vestidos con uniforme militar atacaron hoy un autobús de pasajeros y a continuación un cuartel del Ejército en el estado himalayo indio de Yamu y Cachemira.

El ataque coincidió con la visita a la India de la secretaria de Estado adjunta de EEUU para asuntos de Asia del Sur, Christina Rocca, con objeto de intentar disminuir las tensiones militares entre ese país y Pakistán por el control de esta región himalaya.

Los rebeldes, supuestamente integrantes de un comando suicida, habían subido a un autobús de pasajeros procedente del estado vecino de Himachal Pradesh poco antes de llegar al cuartel militar en la zona de Kaluchar, a 10 kilómetros al sur de Jamu, capital de invierno de Yamu y Cachemira.

Al llegar al cuartel, se bajaron del vehículo, comenzaron a disparar de forma indiscriminada contra sus ocupantes y lanzaron granadas.

Después, entraron en el recinto militar e irrumpieron en las viviendas familiares de los militares, donde volvieron a descargar sus armas contra los que allí se hallaban.

Los asaltantes se atrincheraron en las viviendas, donde fueron sitiados por las fuerzas de seguridad, y después de varias horas de intercambio de fuego el asalto concluyó con al menos 32 muertos, incluidos los atacantes, y decenas de heridos, algunos de gravedad, que fueron trasladados a un hospital cercano.

Entre las víctimas se encuentran siete pasajeros del autobús y el resto eran militares y sus familiares, incluidos mujeres y niños, según fuentes policiales.

Dos pequeños grupos militantes islámicos, Al-Mansooran y Jamiat-ul-Muyahidín, se
atribuyeron la autoría del ataque en diferentes llamadas a un medio de comunicación en Srinagar, la capital de Cachemira.

Dichas organizaciones están asociadas a otros grupos más poderosos de la docena de grupos militantes islámicos que luchan por la secesión de Yamu y Cachemira, el único estado indio con mayoría de población musulmana, muchos con base en el tercio del territorio bajo control de Pakistán.

El ataque, el mayor de los rebeldes en Cachemira desde octubre, cuando un comando suicida atacó el parlamento regional cachemir y causó 38 muertos, tuvo lugar hacia las 06.00 hora local (00.30 GMT), poco antes de que Rocca se entrevistara con el Gobierno indio.

El objetivo del viaje de la enviada de Washington es lograr que la India y Pakistán disminuyan las tensiones militares por el control de Yamu y Cachemira, causa de dos de las tres guerras que estos países han librado desde su independencia del Imperio Británico en 1947.

Las tensiones entre estos rivales asiáticos, nuevas potencias nucleares, se dispararon en diciembre cuando supuestos rebeldes islámicos atacaron el parlamento federal indio, atentado que Nueva Delhi atribuyó a la organización secesionista cachemir Jaish-e-Mohammad, con base en Pakistán.

La India respondió al ataque con el despliegue de cientos de miles de sus soldados a lo largo de la frontera con Pakistán, medida que también llevó a cabo el Gobierno paquistaní.

Pakistán declaró ilegales a varios grupos militantes cachemires, pero la India alega que el Gobierno paquistaní del presidente Pervez Musharraf no ha puesto fin a la entrada de rebeldes desde el lado cachemir bajo su control y sigue sin entregar a una veintena de guerrilleros como exige Nueva Delhi.

Durante sus conversaciones con la secretaria de Estado adjunta de EEUU para asuntos de Asia del Sur, el Gobierno indio tiene previsto entregarle lo que alega son pruebas de esta filtración de guerrilleros con el apoyo de Pakistán, que Nueva Delhi define como "terrorismo desde el otro lado de la frontera".

En el diario "The Times of India", Manoj Joshi, experto en defensa y militancia cachemir, se hacia eco ayer, lunes, de que la India podría estar contemplando una limitada operación militar contra las bases de los guerrilleros en la Cachemira bajo control paquistaní.

Las señales son difíciles de pasar por alto: "la India despliega sus fuerzas y comienza un ejercicio (militar) a gran escala, el jefe de ISI (los servicios secretos de Pakistán), Ehsan-ul-Haq, advierte a los comandantes del Ejército paquistaní de un limitado asalto militar indio, y la secretaria de Estado adjunta de EEUU para asuntos de Asia del Sur, Christina Rocca, viaja corriendo a la región para negociar la paz", afirma Joshi.

Rocca, que viajará a Pakistán desde la capital india, condenó el ataque, que calificó de una muestra de "terrorismo bárbaro" que tiene que cesar.

Al menos 35.000 personas han perdido la vida desde que los rebeldes intensificaron en 1989 la lucha por la secesión, aunque los militantes elevan a 80.000 el número de muertos.

Unos grupos luchan por la independencia de la región y otros por la anexión a la república islámica de Pakistán, donde gran parte de la población es musulmana, frente a la India, país en el que un 82 por ciento es hindú y sólo un 12,6 por ciento es musulmán.

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