El atentado, en el que no hubo heridos y que todavía no ha sido reivindicado, se produce unos días antes de la visita del ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, a esta isla mediterránea, escenario de la violencia separatista desde hace más de un cuarto de siglo.
Según medios locales, una decena de hombres encapuchados y armados obligaron a los obreros a evacuar las instalaciones y colocaron después las cargas explosivas.
Las cargas explosionaron a intervalos de media hora, lo que impidió la intervención de las fuerzas del orden.
El atentado se produce cuando el llamado "proceso de Matignon" parece sepultado tras la reelección del neogaullista Jacques Chirac en la presidencia y la victoria de la derecha en las legislativas.
Dicho proceso se refiere al diálogo emprendido por el anterior Gobierno francés de izquierdas con los representantes de la Asamblea corsa, incluidos los nacionalistas, para establecer la autonomía limitada de la isla.
El primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, dijo ante el Parlamento a comienzos de julio que el problema corso sería tratado dentro del plan de descentralización que el Gobierno quiere acometer en todo el país.
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