Audacia terrorista en atentado contra el presidente afgano
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Un desfile al que asistió el presidente afgano, Hamid Karzai, fue el escenario elegido por la oposición armada para matarlo.
El portavoz talibán Zabiullah Mujahid aseguró que seis insurgentes habían emprendido un ataque con rifles de asalto a unos 30 metros del estrado desde el que Karzai y su gobierno iban a presenciar el desfile. De acuerdo con su versión, tres de los atacantes murieron en el tiroteo y los otros tres escaparon y están en un «lugar seguro».
También se atribuyó la autoría del ataque el líder radical afgano Gulbudín Hekmatiar, un ex muyahidín que ahora está asociado a la red terrorista de Osama bin Laden.
Un portavoz de Hekmatiar dijo a la cadena de televisión privada Tolo que sus hombres habían lanzado cohetes desde una vivienda situada a un centenar de metros de Karzai.
El portavoz de Defensa, Zahir Azimi, informó que varias personas habían sido detenidas tras lo ocurrido, pero no pudo precisar a qué grupo insurgente pertenecen ni aclarar lo ocurrido.
Sonaban salvas de cañón y el himno nacional, con Karzai, funcionarios de su gobierno, el cuerpo diplomático y otros dignatarios puestos de pie, cuando ocurrió el ataque que frustró la celebración, en un lugar próximo al estadio de Kabul.
Cientos de antiguos ex muyahidines desarmados, soldados del ejército y miembros de la policía se disponían a iniciar el gran desfile, en el que iban a mostrarse tanques, armamento y equipos de las fuerzas afganas ante miles de kabulíes presentes.
Con un desfile anual, los ex muyahidines conmemoran la caída del régimen comunista de Mohamed Nayibullah en 1992, tres años después de la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán.
La URSS, que ocupó el país en 1979, había retirado a sus últimos soldados en febrero de 1989. La caída del régimen de Nayibullah que ayer se conmemoró dio paso a una sangrienta guerra civil que enfrentó a las distintas facciones de muyahidines, sumió al país en el caos y convirtió la bombardeada Kabul en un infierno para sus habitantes. Fueron ese caos y ese desgobierno los que movilizaron a los talibanes, a los que Pakistán desvió su apoyo, y que se instalaron en el poder en Kabul en 1996 hasta su expulsión a finales de 2001 por parte de las tropas de EE.UU. y los grupos muyahidines agrupados en la llamada Alianza del Norte.




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