Auguran cambios... pero a largo plazo
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Raúl Castro, jefe interino del régimen comunista cubano, en
una aparición reciente. Hasta ahora no dio ninguna señal de
apertura, pero analistas esperan, al menos, que comience
a liberalizar parcialmente la economía.
Raúl, ministro de Defensa, de 75 años, quien gobierna rodeado de las fuerzas armadas y dando el protagonismo al Partido Comunista, ha reclamado a la dirigencia eficiencia, autocrítica y solución a problemas que más aquejan a los cubanos, como el transporte, la alimentación y la vivienda.
«Para llevar a cabo reformas económicas, Raúl debe caminar en una cuerda fina, para no traicionar por lo menos desde el punto teórico el legado de Fidel», estimó Pérez-Stable.
Raúl, bajo cuyo mando el ejército se modernizó y participa en sectores económicos clave como el turismo, tiene reputación de ortodoxo en el campo ideológico pero pragmático y buen organizador en asuntos económicos, por lo que podría favorecer un modelo «a la China».
No obstante, según Latell, Raúl favorecería el modelo chino de los años 70, cuando se dieron los primeros pasos de apertura, y no el actual. «Comenzarían a autorizar más iniciativas privadas, similar a Vietnam», opinó.
«La transición está en marcha. La salvación de la revolución dependerá de la conducción de Raúl Castro, quien, pese a su firmeza en los principios,también es un hombre pragmático», opina Heinz Dieterich, académico alemán de izquierda.
Como ejemplo de ese pragmatismo, los analistas destacan que desde que asumió el poder, Raúl ha ofrecido en dos ocasiones a Washington negociar, bajo principios de respeto.
Como condición para modificar su política, Estados Unidos ha exigido que se inicie una transición democrática en la isla, y como respuesta a la oferta de Raúl lo calificó como un «Fidel light».
«Estados Unidos ha sido increíblemente incompetente en manejar la política hacia Cuba por décadas», consideró Pérez-Stable.
Al justificar que Estados Unidos haya mantenido sin cambios su política cubana en estos seis meses, Mark Falcoff, del conservador AEI (Instituto Estadounidense de la Empresa), dijo en Washington que «todo está congelado a la espera de la muerte de Fidel y de lo que pase después».
Pero el gobierno cubano descalifica todos esos análisis, al destacar la estabilidad y normalidad con que ha vivido la isla estos seis meses.
La recuperación de Fidel «va marchando muy bien» y su regreso al poder depende «de su evolución posoperatoria», dijo hace unos días el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón.
«Retornará al ejercicio pleno de sus facultades (de gobierno) tan pronto como los médicos lo consideren pertinente», declaró el vicecanciller Bruno Rodríguez el fin de semana en Guatemala.
El vicepresidente Carlos Lage sentenció hace dos meses: «En Cuba no habrá sucesión, habrá continuidad».




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