Nairobi llevó de 2 a 20 millones de chelines (de 20.000 a 200.000 euros) la recompensa por el ciudadano keniano Mohamed Kuno, a quien los servicios de seguridad responsabilizaron por el atentado contra la universidad de Garissa, que costó la vida a 147 estudiantes el jueves pasado.
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El ministerio del interior tuiteó la foto de Kuno al estilo del Far West, con la leyenda "most wanted" ("el más buscado") en el título, y el monto de la recompensa inmediatamente debajo. El anuncio solicita a cualquiera que disponga de información sobre Kuno, al que identifica por su alias "Gamadhere", la comparta con "las autoridades y agencias de seguridad competentes".
El ciudadano keniano, que dirigía en Garissa un centro de estudios islamistas, pasó a Somalía en 2009, donde se integró a la Unión de Cortes Islámicas, embrión de Al Shabaab, en la que luego se convirtió en líde la región somalíde Juba, fronteriza con Kenia.
Las autoridades sindican a Kuno, que también responde al alias de "Dulyadin", como responsable de operaciones exteriores de Al Shabaab en Kenia y señalan que usa a miembros de su familia para atravesar el límite.
Kuno ya estaba en la mira de la policía keniana desde el año pasado, cuando se lo consideró responsable de una serie de atentados en el litoral marítimo, donde murieron decenas de personas.
El pasado jueves, miembros de Al Shabaab asaltaron la Universidad de Garissa haciéndose pasar por fieles que iban a rezar a la mezquita del campus. Los milicianos tomaron como rehenes a decenas de estudiantes cristianos en un hecho que duró varias horas y terminó con 147 muertos.
Al Shabaab reivindicó el atentado como respuesta a la intervención militar keniana en Somalía y amenazó con provocar "un baño de sangre" en Kenia, informó la agencia Europa Press. El grupo yihadista ya asaltó, el 21 de septiembre de 2013, el centro comercial Westgate de Nairobi, con un saldo de 72 muertos y unos 200 heridos. Entonces también liberó a los rehenes musulmanes y retuvo a los cristianos hasta el fin de la toma.
Por otra parte, la fuerza aérea keniana bombardeó ayer dos campamentos de Al Shabaab en Gondowe e Ismail, de la región somalí de Gedo, limítrofe con Kenia, y dejó una cantidad indeterminada de muertos. Según las autoridades, los milicianos que atacaron en Garissa surgieron de esos campamentos.
Es la primera respuesta militar keniana al atentado en Garissa, y se produce en medio de una ola de críticas de la prensa por la lentitud con que, afirman, reaccionaron las Fuerzas Armadas ante el ataque yihadista.
Según la agencia de noticias EFE, Kenia tiene dificultades para detener el flujo de yihadistas y armas de Al Shabaab a través de la porosa frontera de 700 kilómetros que comparte con Somalia. Esto ha permitido que, en el último año, se hayan incrementado los ataques contra ciudades fronterizas, como Mandera o la propia Garissa.
El ataque contra la Universidad de Garissa es el peor desde el atentado contra la embajada de Estados Unidos en Nairobi en 1998, que causó 213 muertos.
Desde abril de 2013, en que tropas de Nairobi empezaron a incursionar en Somalía, los atentados de Al Shabaab costaron más de 400 vidas en Kenia a manos de los yihadistas, que intentan instaurar en el país un estado wahabita, en la línea religiosa de las petromonarquías del Golfo Pérsico.
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