José María Aznar culpó públicamente al terrorismo vasco del múltiple ataque de ayer en Madrid. El propio gobierno relativizaría esa postura, para dar también lugar a la hipótesis de un operativo de cuño islamista.
Madrid (ASN, AFP, El Mundo) - El gobierno de José María Aznar no mostró un atisbo de duda sobre que la autoría del atentado le correspondía a la organización terrorista vasca ETA, no bien se produjeron los atentados. Detrás de esta versión oficial aparentemente desmentida por la reivindicación de los ataques por parte de Al-Qaeda, se sumaron el principal candidato presidencial opositor, José Luis Rodríguez Zapatero; el presidente autónomo vasco, también opositor, Juan José Ibarretxe, y todo el arco político español, a excepción del vocero del brazo político de ETA, Batasuna, y el rey Juan Carlos I, que por hablar tarde pudo evitar caer en el mismo lugar común que el resto de los dirigentes españoles. Por la noche, cuando todo comenzó a apuntar hacia la red Al-Qaeda, los declarantes se llamaron a silencio.
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Serio, conmovido, con voz firme, Aznar se dirigió a la población pasado el mediodía y atribuyó los atentados de ayer en Madrid a ETA, a la que sólo le cabe, según dijo, una «completa derrota sin negociación posible», indicó. Aznar convocó a manifestaciones para hoy en todas las ciudades españolas bajo el lema «Con las víctimas, con la Constitución, contra el terrorismo». «No hay negociación posible con estos asesinos que tantas veces han sembrado la muerte», dijo Aznar. Añadió que no se debe «aspirar a nada que no sea la completa derrota del terrorismo sin condiciones de ninguna clase». El pedido de Aznar de respaldo a la Constitución debe entenderse en España en clave política, dirigido a aquellas fuerzas políticas del País Vasco, Cataluña y hasta algún sector del PSOE que promueven cambios en la Carta Magna firmada en 1978, en la reanudación democrática, que contemplen mayores dosis de autonomía.
El lehendakari vasco, el nacionalistamoderado Juan José Ibarretxe, afirmó que ETA «ha pretendido dinamitar la democracia». «No son vascos, son simplemente alimañas, son simplemente asesinos», afirmó Ibarretxe.
• Oposición
El jefe de la oposición socialista y candidato presidencial José Luis Rodríguez Zapatero argumentó que con ETA no es posible dialogar. «Lo único que cabe es la persecución policial» y recordó que cada vez que se dialogó con la organización armada el resultado fue un fracaso. De este apresuramiento tampoco escapó el líder de la tercera formación política española, Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares, quien condenó «la barbarie nazi que hoy ha cometido ETA».
Por la noche, a las 20.30 hora local, el rey Juan Carlos I rechazó los «repugnantes atentados», pero evitó sugerir la presunta autoría. A esa hora, el Ministerio del Interior había ya admitido que elaboraban la hipótesis de un atentado islamista. «Vuestro rey sufre con todos vosotros», dijo Juan Carlos I.
Todos compartieron la versión dada por el ministro del Interior, Angel Acebes. El ministro había reaccionado ante versiones que se contraponían a la suya inicial. «ETA ha conseguido su objetivo. Es intolerable cualquier tipo de intoxicación, como la que ha hecho Arnaldo Otegi», vocero del disuelto grupo separatista vasco Batasuna. El dirigente radical vasco había declarado: «No contemplo ni como mera hipótesis que ETA sea la autora de los atentados de Madrid porque no es en absoluto el modus operandi de esta organización, pues siempre ha avisado de la colocación de explosivos» y lo atribuyó a «un grupo operativo de sectores de la resistencia árabe».
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