Ban Ki-Moon, ministro surcoreano de Exteriores y favorito para suceder a Kofi Annan como secretario general de la ONU, es un diplomático de 62 años, que profesa la religión cristiana y tiene una maestría en Harvard.
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Ban nació el 13 de junio de 1944 y es jefe de la diplomacia de su país desde el 2004. Se licenció en 1970 en Relaciones Internacionales en Seúl y obtuvo en 1985 una maestría en Administración Pública en esa universidad estadounidense.
El primer puesto que ocupó en el extranjero fue en la India, antes de trabajar en la representación de su país en la sede central de la ONU en Nueva York y ser embajador en Washington y director del departamento de Relaciones con EEUU en el Gobierno de Seúl.
En 1995, fue promocionado al puesto de viceministro encargado de Planificación Política y Organizaciones Internacionales y un año después, en 1996, asumió el cargo de asesor en materia de Seguridad Nacional de la presidencia de Corea del Sur.
La experiencia en esos puestos le ha convertido en un especialista en las relaciones entre Corea del Sur y Corea del Norte, lo que le permitió participar en 1992, con título de vice presidente, en la Comisión de Control Nuclear entre ambos países.
Su paso por el cuartel general de la ONU en Nueva York le ha dotado por otra parte de un amplio conocimiento de los mecanismos de funcionamiento de los organismos internacionales.
La estancia como embajador en Washington le ha granjeado los contactos necesarios para, según los mentideros diplomáticos de Naciones Unidas, acreditarse de manera indiscutible como el preferido de Estados Unidos para suceder a Annan.
Ban -que se declara un cristiano no confesional y de ser elegido sería el primer surcoreano al frente de la ONU-, está casado, tiene un hijo y dos hijas, y a lo largo de su trayectoria ha sido galardonado con varios premios en distintos países.
Entre esos reconocimientos figuran la Orden al Mérito en 1975 y 1986 en Corea del Sur, la Gran Decoración de Honor concedida por la República de Austria en el 2001, la Gran Cruz de Río Branco que le otorgó el Gobierno de Brasil en el 2002, y un premio especial librado en el 2005 por la Sociedad de Corea en Nueva York por su contribución a la amistad entre su país y Estados Unidos.
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