13 de octubre 2009 - 21:25

Benedicto XVI será el segundo Papa de la historia en visitar la sinagoga de Roma

Benedicto XVI.
Benedicto XVI.
El Papa Benedicto XVI visitará la sinagoga de Roma el próximo 17 de enero, 24 años después de la histórica visita de Juan Pablo II y sobre todo en ocasión de la 17/a Jornada para la Promoción y el Desarrollo del diálogo entre judíos y católicos, que el año pasado había sido suspendida a causa de roces entre las dos comunidades.

La fecha, en realidad, es doblemente simbólica, ya que el Papa visitará el Templo Mayor de la comunidad judía romana en el día en que ésta festeja una de sus fiestas más tradicionales, el "Mo'ed di Piombó" (cielo de plomo), que recuerda como en 1793 los judíos fueron salvados de un ataque incendiario al ghetto por una lluvia intensa que dejó el cielo color plomizo.

Sea como fuere, la iniciativa de Benedicto XVI constituye "un gran signo de atención, respeto y voluntad de participación en un proyecto de paz que debe ser compartido por todos", dijo el rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, al ser informado de la visita pontifical.

Es que la visita del Papa a sus "hermanos mayores en la fe de Abraham" expresa ante todo una explícita voluntad de parte de la Iglesia católica de normalizar sus relaciones con la comunidad judía -romana ante todo, pero mundial en fin de cuentas- y relanzar el diálogo entre las dos religiones.

Fue Juan Pablo II -el Papa polaco que vio en primera persona la tragedia del Holocausto nazi- quien más contribuyó en este proceso, con gestos clamorosos como su propia visita a la sinagoga de Roma y su pedido de perdón por el antisemitismo cristiano en el Muro de los Lamentos, pero también con iniciativas más de largo alcance, como las Jornadas de Promoción y Desarrollo del diálogo.

El año pasado, llegadas a su 16/a edición, las Jornadas fueron suspendidas por los representantes judíos, en signo de protesta por la autorización de parte de Benedicto XVI del misal preconciliar (la llamada misa tridentina) en el que figura una versión de la "plegaria para los judíos" en la liturgia del Viernes Santo considerada inaceptable por la comunidad.

Si bien el texto mantenía la abolición, aprobada por Juan XXII de la mención de los "pérfidos judíos", en efecto, la oración seguía refiriéndose a una conversión de los judíos a la fe cristiana, lo que era juzgado inaceptable por los representantes de las comunidades locales.

El malentendido fue aclarado, y el mismo presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, cardenal Angelo Bagnsco, quien subrayó que "no es intención de la Iglesia Católica el obrar activamente para la conversión de los judíos" y que "no existe ningún cambio, en el modo más absoluto, en la actitud de la Iglesia Católica hacia los judíos, sobre todo a partir del Concilio Vaticano II".

Otro motivo de roce fue el caso de los obispos lefevbrianos a los que Benedicto XVI levantó la excomunión impuesta por su predecesor, y entre los cuales se hallaba el británico Richard Williamson, que había expresado opiniones claramente negacionistas respecto al Holocausto.

Pero el Papa resolvió también esas polémicas, reafirmando que la Shoah fue "un crimen contra Dios y contra la humanidad" y por lo tanto es "inaceptable e intolerable" que sea negada o minimizada, especialmente por un religioso.

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