Roma (EFE) - El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, anunció ayer su intención de volver a presentar, como hizo en 2004, un proyecto de ley para dar inmunidad a los altos funcionarios del Estado, con lo que evitaría ser juzgado en dos procesos que aún tiene pendientes.
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«Pediré al Consejo de Ministros que presente un proyecto de ley para evitar que se pueda utilizar la Justicia contra quien se encuentra en los más altos niveles institucionales del Estado», anunció Berlusconi en una nota dirigida al presidente del Senado, Renato Schifani, y que envió a los medios de comunicación.
En 2004, el gobierno de Berlusconi había logrado la aprobación de una ley para garantizar la completa inmunidad de los cinco más altos funcionarios del Estado: el presidente de la República y del gobierno, los de la Cámara de Diputados y el Senado y el del Tribunal Constitucional. Pero el Tribunal Constitucional anuló la ley sobre esta prerrogativa por considerarla contraria a los principios de la carta magna.
En la carta a Schifani, Berlusconi también defiende las dos nuevas medidas presentadas ayer por el gobierno, y que permitirán suspender momentáneamente uno de los juicios en los que está imputado.
Una de ellas, que se incluirán en el proyecto de ley que debe ser aprobado por el Parlamento, indica cuáles son los juicios a los que debe darse prioridad según el tipo de delito. La segunda prevé el aplazamiento hasta en un año de los procesos menos urgentes relativos a delitos cometidos hasta el 30 de junio de 2002 y con penas inferiores a 10 años.
Las enmiendas especifican que los procesos que pueden aplazarse tienen que encontrarse en fase preliminar o en la etapa oral del juicio en primera instancia.
Con la entrada en vigor de esta ley, se aplazará uno de los procesos que tiene pendientes Berlusconi, en el que se juzga el supuesto pago de 580.000 euros al abogado británico David Mills para que falsificara sus testimonios en dos procesos contra el magnate de la televisión y de los que fue absuelto.
Berlusconi confirmó en la nota que la medida hará suspender este proceso, que consideró «uno de los tantos fantasiosos juicios que los magistrados de extrema izquierda han comenzado con fines de lucha política». «Se trata de medidas a favor de la sociedad y que permitirán dar una respuesta rápida a los delitos más graves y más recientes», añadió.
Berlusconi acusó a la oposición de rechazar una iniciativa válida «sólo por el hecho» de que suspendería un juicio, que consideró «injusto» y en el que se lo implicó «increíblemente».
Estas nuevas medidas fueron duramente criticadas por los partidos de la oposición, que acusaron al gobierno de querer aprobar leyes «salva Berlusconi». «Como en la pasada legislatura, Berlusconi vuelve a internar aprobar leyes a su favor. Evidentemente aún no ha terminado de arreglar sus negocios personales», afirmó el líder de la formación Italia de los Valores, Antonio di Pietro.