El periodista
Beppe
Severgnini
cree que el
gobierno de
Romano
Prodi
deberá
encarar
urgentes
reformas,
entre ellas la
jubilatoria y
la laboral.
Beppe Severgnini es un escritor de gran difusión en Italia -su último libro es «La cabeza de los italianos»- y uno de sus periodistas más importantes. Columnista de «Il Corriere della Sera» y ex corresponsal de «The Economist», afirma que «ama el mercado» y se considera «un liberal», pero no ahorra críticas al gobierno de Silvio Berlusconi. En la siguiente entrevista, Severgnini augura que se avecina una «guerra feroz» entre los dos bloques políticos que han polarizado el país y ayuda a desentrañar por qué ciertos empresarios y gran parte de la prensa liberal y tradicional, llamaron a votar por Romano Prodi como primer ministro.
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Periodista: ¿A qué atribuye la imagen adversa de Berlusconi fuera de Italia, especialmente en Europa?
Beppe Severgnini: Algunos de sus códigos de comportamiento, que en Italia le dieron popularidad y votos, como la simpatía, las bromas, la galantería o el machismo inofensivo, en el exterior funcionaban como detonadores de estereotipos que disgustaron, incluso a inversores. Hay otras cuestiones más sustanciales y más graves. Para algunos, tener un árbitro que juega es un problema. Hay ámbitos como la televisión, la telefonía, la publicidad, las aseguradoras, las editoriales y tantos otros, en los que Berlusconi era árbitro y jugaba, y al que tiene que invertir, no le gusta.
Menor crecimiento
P.: Eso llama más la atención en Europa, parece propio de un país periférico.
B.S.: Que el hombre más rico de un país sea tentado por la política, no es de por sí sorprendente. Pero él fue primer ministro, no hizo nada para eliminar el conflicto de intereses y en el campo televisivo y ha hecho mucho para ayudarse. ¿Por qué a los italianos no les ha importado? Si ha perdido las elecciones es porque la economía italiana es la que menos creció en Europa:-0,1% en 2005. El conflicto de intereses me puede preocupar a mí, pero no a la mayoría. Desde los tiempos del siglo XV, con los Medici, los Sforza en Milán, la señoría es la creación política italiana más original.
P.: Berlusconi manejaba la RAI y los canales privados son de su propiedad, pero la prensa escrita estuvo casi toda a favor de Prodi. ¿Cómo se explica esta postura tan uniforme?
B.S.: No toda la prensa escrita, hay medios que también pertenecen a Berlusconi, como «Il Giornale» o la revista «Panorama». Algunos diarios siempre fueron de izquierda, como «La Repubblica», «L'Unita» e «Il Manifesto». La verdadera pregunta es por qué «Il Sole 24 ore» (económico) o «Il Corriere della Sera», que es el diario de referencia del establishment cultural, político y financiero, en el buen sentido, o «Il Messaggero» (el más vendido de Roma), o «La Stampa» de Torino, de la FIAT, tampoco apoyaron al centroderecha. Hubo aspectos que fueron muy irritantes, como la guerra constante contra los jueces. En segunda instancia, esta situación monopólica de la televisión ha absorbido los recursos publicitarios y quitó aire al resto.
P.: Italia tiene problemas fiscales y de crecimiento que parecen difíciles de abordar para una coalición tan heterogénea como la que apoya a Prodi.
B.S.: Recuerdo una frase que dice que en política, a diferencia de la calle, si usted quiere girar a la izquierda, ponga el guiño a la derecha, y viceversa. Estoy convencido de que algunas reformas las podrá hacer sólo el centroizquierda, así como el gobierno de centroderecha pudo reformar las fuerzas armadas.
P.: ¿Cuáles son esas reformas necesarias?
B.S.: Hay que reducir los costos de producción. La electricidad, las naftas, todos los servicios profesionales son de locura, un costo enorme. Segundo, hace falta hacer un trabajo serio en la política fiscal. Me considero un liberal, amo el mercado y la competencia, pero la evasión fiscal es otra cosa. Es intolerable y no se puede permitir, porque simplemente se acaba el dinero. En tercer lugar, deberán prolongar la edad de jubilación y también encontrar modos de que los jóvenes ingresen al trabajo.
Inmigrantes
P.: ¿Cómo analiza el voto en el exterior, que ha sido mucho más adverso a Berlusconi que en Italia?
B.S.: Desde el exterior, en América del Norte y del Sur, le han dado más crédito. En cambio, en Europa, no. Es decir, la emigración precedente, del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX, ha demostrado confianza. La nueva migración profesional, no. No me ha sorprendido mucho que quien trabaja en la city de Londres, en un negocio en Alemania, en un hospital de Francia o en Holanda, haya demostrado mucha perplejidad por su comportamiento.
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