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7 de diciembre 2006 - 00:00

Bestia negra de la izquierda

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Washington (El Mundo, EFE) - James Baker no ha sido nunca derrotado cuando ha luchado por lograr el acceso a los presidentes, primero como jefe de Gabinete y secretario del Tesoro con Ronald Reagan, y luego como secretario de Estado con Bush padre, antes de ir al sector privado con el fondo de capital-riesgo Carlyle, una de las bestias negras de la izquierda estadounidense, entre cuyos socios estuvo, hasta 2001, la familia Bin Laden.

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A sus 78 años, Baker ha dirigido devaluaciones del dólar (en 1985), crisis financieras (en 1987) y guerras (en 1989 y 1991). Y ha salido siempre indemne.

Las derrotas de Baker han sido en las urnas. La única vez que se presentó a un cargo electivo, en 1978, perdió. Y fue jefe de campaña en las dos ocasiones en las que un presidente republicano ha perdido la reelección en los últimos 74 años: en 1976, con Gerald Ford, y en 1992, con Bush padre. Su gran éxito electoral -aunque no implicaba que la gente votara, sino cómo se iban a contar los votos- fue en 2000, cuando coordinó la batalla legal de George W. Bush en Florida, que acabó dándole la presidencia a éste. El estilo de Baker es implacable. «Por fin nos hemos librado de ese hijo de puta», dijo, tras echar en 1987 al presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker. El delito de Volcker era ser demócrata, ya que su actuaciónen el banco central de EE.UU. fue extraordinaria. Y es que su filosofía se resume en su memorable «que se jodan los judíos; no nos votaron», que no es una declaración de antisemitismo, sino la expresión abreviada del principio de que la política está para hacer o recibir favores. Y si no hay nada en juego, mejor no arriesgar, como cuando decidió que EE.UU. no interviniera en Bosnia porque no tenía «ningún perro en esa pelea».

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