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17 de julio 2003 - 00:00

Blair justifica guerra en Irak aún con datos falsos

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El primer ministro británico afirmó que "esto es una cosa en la que confío que la historia perdonará" a medalla que recibió Blair fue recibida anteriormente por Margaret Thatcher (1985), Winston Churchil (1941, 1943 y 1952) y Clement Atlee (1945).

"Creo en lo más profundo de mi ser, y con todas mis convicciones, que tuvimos razón, y que si no hubiésemos actuado o si hubiéramos dudado ante esta amenaza en lugar de dar el ejemplo, la historia no nos habría perdonado", señaló Blair.

Insistió en que la invasión de Irak "tendrá que ser justificada, aún si las armas de destrucción masiva no son encontradas" en ese país.

En un discurso que fue calificado por los analistas estadounidenses como el más importante de sus seis años como primer ministro, Blair afirmó que "le prometimos un gobierno democrático a Irak. Y se los daremos".

Blair, quien llegó hoy a la capital estadounidense, se reunió luego de su discurso ante el Congreso con el presidente George W. Bush en la Casa Blanca.

Por otra parte, se mostró preocupado por "decir claramente que el terrorismo no será derrotado en tanto la paz no sea establecida en Medio Oriente" entre Israel y los palestinos.

Sostuvo que "es allí que el veneno (del terrorismo) se incuba" y señaló que "no debemos comprometer la seguridad de Israel". El primer ministro británico aseguró que la coalición no se retirará del territorio iraquí hasta que haya terminado su tarea y afirmó que la caída del gobierno de Saddam Hussein en Irak debería ser "el punto de partida para una nueva organización de Medio Oriente".

Por otra parte, Blair dijo que "el Consejo de Seguridad de la ONU deber ser reformado" y exhortó a la puesta en marcha de "un nuevo régimen internacional sobre la no proliferación de armas de destrucción masiva".

Blair, socio de Estados Unidos en la guerra de Irak, llegó hoy a Washington abrumado por los escándalos de la falsa información de inteligencia que llevó a la invasión de Irak y la orden del presidente Bush de que un tribunal militar juzgue a dos británicos presos en Guantánamo por terrorismo.

"No tenemos un aliado más estrecho que Gran Bretaña", dijo el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan. "El primer ministro -explicó- es un líder fuerte, un gran amigo del pueblo norteamericano, y estamos parados juntos para avanzar por la paz, la seguridad y la libertad".

Blair sufre un intenso ataque político en su país por no haber sido halladas las sospechadas armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, mencionadas en ambos países como la principal razón para ir a la guerra.

Dos comités legislativos están investigando el uso que el gobierno británico dio a un par de informes de inteligencia divulgados para potenciar el escenario de guerra en Irak.

El Congreso estadounidense hizo una profunda inmersión en ambos casos: la afirmación de que Irak estaba en condiciones de deplegar armamentos químicos y biológicos en 45 minutos, y que buscaba comprar uranio en Niger para fines bélicos.

Bush había incluido la denuncia del uranio de Niger en su discurso del estado a la Unión, el 28 de enero pasado, al afirmar que "el gobierno británico supo que Saddam Hussein recientemente buscó cantidades significativas de uranio en Africa".

Blair también abogó firmemente a favor de la necesidad de permanecer en Irak, en Afganistán y en el proceso de paz en Medio Oriente.

Y reiteró que "los anglo-estadounidenses creemos que el terrorismo y las armas de destrucción masiva son la principal amenaza que enfrenta el mundo".

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