Tras las explosiones en el "Stade de France" de París, donde miles de personas asistían al partido amistoso entre Alemania y Francia, las rejas en los alrededores de la instalación fueron bloqueadas y los espectadores no podían dejar el lugar por precaución.
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Momentos después, las cientos de personas que asistían al partido dejaron el lugar.
Al menos 150 personas murieron en una serie de ataques en París, informaron medios locales, mientras el presidente francés, François Hollande, declaró el estado de excepción y dijo que se trató de actos "terroristas".